dimecres, 4 de febrer de 2009

Textos sobre el Cartel


A continuación se exponen estos textos que pueden encontrarse en
http://www.psicomundo.org/



El Señor A.

18 de marzo de 1980

Jacques Lacan


El Señor A., filósofo, que surgió quien sabe de dónde el sábado pasado y me dio la mano, hizo que me volviese a surgir un título de Tristán Tzara.
Eso data de Dada, es decir no de las zalamerías que comienzan con Littérature- revista a la que no le di una sola línea.
Se me imputa de buena gana un surrealismo que está muy lejos de mi talante. Lo probé no contribuyendo a él sino lateralmente, ya tarde para hacer rabiar a André Breton. Debo decir que Eluard me enternecía.
El señor A. no me enternece, pues me hizo acordar del título: El señor A, el antifilósofo. Eso, eso me pasmó.
En cambio, cuando le pasé a Tzara, que vivía en el mismo edificio que yo, calle de Lille número 5, La instancia de la letra, no le dio ni frío ni calor. Y yo que creía decir algo capaz de interesarlo. Pues bien, en absoluto. Fíjense como se engaña uno.
El único delirio de Tzara era con Villon. Así y todo, él desconfiaba de este delirio.
Yo no precisaba para nada que delirara conmigo. Ya hacían eso unos cuantos. Y eso dura todavía. Como no todos ustedes estuvieron conmigo el sábado y el domingo, porque no todos ustedes son, gracias a Dios, de mi pobre Escuela, no tienen idea de adónde puede llegar, el delirio sobre mí.
Lo que me da esperanzas es que Tzara acabó por desentenderse de Francois Villon, igual que yo,, además.
Este señor A es antifilósofo. Es mi caso. Yo me sublevo, por decirlo así, contra la filosofía. De lo que no cabe dudas, es de que es cosa terminada. Aunque me temo que le va a rebrotar algún retoño. Estos rebrotes se producen a menudo con las cosas terminadas.
Miren esa Escuela architerminada: hasta ahora, había en ella juristas convertidos en analistas, pues bien, ahora está quien se hace jurista por no haberse hecho analista. Y además, jurista de camelo, como se las cantó claras Pierre Legendre.
¿Tengo que ser más preciso? De ningún modo pienso disolver la Escuela Normal Superior, donde en una época encontré la mejor de las acogidas.
Mi rayo cayó justo al lado, calle Claude Bernard, donde había instalado la Escuela mía, con local puesto. En cuanto a la Causa freudiana, no tiene más mueble que mi buzón.
Indigencia que ofrece muchas ventajas: nadie me pide que de seminarios en mi buzón.
Es menester que innove, dije- con la reserva de agregar: no totalmente solo.
Lo veo así: que cada cual colabore en ello.
Vayan. Júntense varios, péguense unos a otros el tiempo que haga falta para hacer algo y disuélvanse después para hacer otra cosa. Se trata de que la Causa freudiana escape al efecto de grupo que les denuncio. De donde se deduce que solo durará por lo temporario, quiero decir- si uno se desliga antes de quedar tan pegado que ya no pueda salirse. Esto no exige gran cosa:
-un buzón, véase más arriba.-un correo, que hace saber qué, en ese buzón, se propone como trabajo,-un congreso o, mejor, un foro donde eso se intercambie,-por último, la publicación inevitable, al archivo.
Además se necesita que junto con es instaure yo un remolino que les sea propicio.
Eso o el pegoteo seguro.
Fíjense cómo lo digo de a poquito. Les doy tiempo para comprender.
¿Comprender qué? Yo no me jacto de hacer sentido. Tampoco de lo contrario. Pues lo real es lo que se opone a eso.
Rendí homenaje a Marx como inventor del síntoma. Sin embargo, este Marx es el restaurador del orden, por el solo hecho de que re-insufló en el proletariado la dimensión / la dicha mansión ( dit-mensión) del sentido. Bastó con que, al proletariado, lo llamara así.
La Iglesia aprendió su lección, esto es lo que les dije el 5 de enero. Sepan que el sentido religioso hará un boom del que no tienen ustedes la menor idea. Es una evidencia que se impone. A los que son responsables en la jerarquía más que a los demás.
Intento ir en contra, para que el psicoanálisis no sea una religión, aunque tienda a ello, irresistiblemente, al suponerse que la interpretación no opera sino por el sentido.
Enseño que su resorte está en otra parte, principalmente en el significante como tal.
A lo cual resisten aquellos a quienes le da pánico la disolución.
La jerarquía no se sostiene sino por administrar el sentido. Por eso no pongo a ningún responsable en el banquillo sobre la Causa freudiana. Con lo que cuento es con el remolino. Y debo decirlo, con los recursos de la doctrina acumulados en mi enseñanza.
Paso a las preguntas que se me hicieron a mi pedido.
No veo por qué iba yo a objetar que se formen carteles de la Causa freudiana en Quebec. Aclaro: con la única condición de que se le notifique al correo de dicha Causa.
¿El Más-Uno se sortea?- me pregunta Pierre Soury- a quien contesto que no, los cuatro que se asocian lo eligen. Me escribe también esto que les leo:
"En cuanto a los mil de la Causa freudiana, al comienzo se formarán carteles por elección mutua y después, mediante una redistribución general, se reconstituirán por sorteo en el seno del conjunto grande. Lo cual implica que, entre los mil, cualquiera puede verse movido a colaborar en grupo pequeño con cualquier otra persona".
Le hago notar que no es esto lo que dije, ya que de estos mil, que por otra parte son más, por el momento no invito a formarse en carteles sino a los no miembros de la Escuela.
Así pues, no hay "conjunto grande". Y no implico sorteo general, sino sólo para componer las instancias transitorias que serán los puntos de referencia del trabajo.
Dicho esto, felicito a Soury por formular la colaboración en la Causa de cualquiera con cualquiera. Es, en efecto, lo que se trata de obtener, pero a término: eso tiene que remolinear así.
Algún otro se inquieta por lo que quiere decir precisamente ser un AE. Pues bien, que relea mi Proposición de octubre de 1967. Verá que esto supone al menos abrirla.Otro me pide que articule la relación de lo que he llamado el pegoteo, con lo que Freud llama, refiriéndose a la represión, fijación. Aparte, es una persona que no se conformó con enviarme esta pregunta, sino que adjuntó textos. A decir verdad, no me los envió, me los dejó ayer, en mi casa.
Se trata de Christiane Rabant, que quedó impresionada, me dice, por lo que llegué a articular de la carta de amor. ¿Qué es lo que se fija? El deseo que, por estar tomado en el proceso de la represión, se conserva en una permanencia que equivale a la indestructibilidad.
Es éste un punto sobre el cual he insistido hasta el final, sin dar el brazo a torcer.
En esto el deseo contrasta totalmente con la labilidad del afecto.
La perversión es al respecto harto indicativa, puesto que la fenomenología más simple pone claramente en evidencia la constancia de los fantasmas privilegiados.
Sin embargo, aún cuando muestra el camino, desde el origen de los tiempos, no nos abre su entrada, ya que fue necesario Freud. Fue necesario que Freud descubriese primero el inconsciente para que llegase a ordenar en esta senda el catálogo descriptivo de esos deseos, dicho de otra manera: la suerte de las pulsiones- como traduzco yo Triebschiksale.
Lo que se trata de establecer es el lazo de esta fijación del deseo con los mecanismos del inconsciente.
A ello precisamente me dediqué, puesto que jamás pretendí superar a Freud, como me imputa uno de mis corresponsales, sino prolongarlo.

D' Ecolage.

11 de Marzo de 1980

Jacques Lacan

Heme aquí hombre cubierto de cartas.
Mi camarada Drieu era, o se creía, el hombre cubierto de mujeres, al punto de darle este título a una de sus novelas.Título con el que me denominaron mis camaradas de la sala de guardia-siento que sólo tenía dos (mujeres) como todo el mundo, que se ocupara de mí y discretamente, les ruego que me crean.
Esas cartas, las he tomado en serio. Quiero decir; las he tomado una por una, como se hace con las mujeres, he hice mi lista.
He acabado con el montón.
Hay personas que se quejan que me olvidé de ellas. Es posible, que se dirijan a Gloria.
He rozado las mil, y tal vez más.
Pero es preciso que entren esas mil haga una diferencia. Puesto que algunos tienen que hacer el duelo por una Escuela de la que otros, simplemente, tienen que hacer.
El duelo es un trabajo, es lo que se lee en Freud. Es el que yo pido a los de la Escuela, que quieran quedarse conmigo para la Causa Freudiana.
A aquellos les he escrito una carta a más tardar ayer a la noche. Van a recibirla.
He aquí les digo:Delenda es. He dado el paso de decirlo, desde entonces, irreversible.
Como lo demuestra que volviendo no se consigue sino encolarse-donde yo he hecho menos Escuela...que cola.
Disuelta, lo está, por el hecho de mi dicho. Falta que lo sea también por el vuestro.
Sin lo cual la sigla que tiene de mi –EF— cae en las manos de falsarios reconocidos.
Desarmar la maniobra corresponde a los de la Escuela que reúno este sábado.
Deben creerme: no admite a nadie que se entretenga en la Causa Freudiana, que seriamente ha decolado. (d'ecole)
Firmé eso ayer, 10 de Marzo.
Porque es la culpa de Freud el haber dejado a los analistas sin recursos, (unión de escuela y collage: da idea de aglutinamiento, adhesión), y por otra parte sin otra necesidad que la de sindicarse.
Yo mismo, intenté inspirarles otro deseo de ex-sistir. En eso tuve éxito. Eso se marca en las precauciones en que se debate el regreso a la buena senda.
Lo que no es verdad de todos, puesto que lo hay suficientes para seguir mi surco, de subsistir de un lazo social no aparecido hasta el presente.
¿Qué más prueba de mi formación sino acompañarme en el trabajo, único, de la disolución? Sólo tiene que contarse.
Me dirijo a los otros, aquellos que no deben hacer este trabajo, por no haber pertenecido a mi Escuela sin – sin que pueda decirse que no haya estado intoxicado—.
Con ellos –sin dilatación— arranco la Causa freudiana- y restauró en su favor el órgano de base retomado de la fundación de la Escuela, es decir el cartel, del cual, experiencia hecha, afino la formalización.
Primero: Cuatro se eligen, para proseguir un trabajo que debe tener su producto.
Segundo: La conjunción de los cuatro se hace alrededor de un Más-uno, quien, si bien es cualquiera, debe ser alguien. A su cargo el velar por los internos de la empresa y provocar su elaboración.
Tercero: Para prevenir el efecto de encolado, debe hacerse la permutación en término fijo de un año, dos como máximo.
Cuarto: Ningún progreso es esperable, sino una exposición a cielo abierto periódica de los resultados y de las crisis del trabajo.
Quinto: El sorteo asegurará la renovación regular de los hitos creados a fin de vectorializar el conjunto.
La Causa Freudiana no es Escuela, sino Campo —donde cada uno tendrá carrera demostrando lo que hace del saber que la experiencia deposita.
Campo al que los de la EFP se reunirá cuando se hayan despojado lo que ahora los obstaculiza más a mí.
Abrevio la puesta a punto necesaria para la puesta en marcha. Puesto que es necesario que termine con el malentendido de las mujeres, de las que dije en mi último seminario no estar privadas del goce fálico.
Se me imputa de pensar que son hombres. Les pregunto un poco.
El goce fálico no las acerca a los hombres, más bien las aleja de ellos, porque este goce es obstáculo a los que la aparea al sexuado de la otra especie.
Prevengo esta vez el malentendido, subrayando que eso no quiere decir que ellas no puedan tener, con uno solo, elegido por ellas, la verdadera satisfacción-fálica.
Satisfacción que se sitúa en su vientre. Pero como respondiendo a la palabra del hombre.
Es preciso para eso que ella caiga bien. Que caiga sobre el hombre que le habla según su fantasma fundamental, el de ella.
De eso saca, como efecto, amor a veces, deseo siempre.
Eso no sucede tan a menudo. Y cuando sucede, no hay relación, en tanto escrito, que sea avalado en lo real.
De lo que yo llamé la no relación, Freud tenía la idea, a pesar de su reducción de lo genital al hecho de la reproducción.
¿No es, en efecto, lo que él articula de la diferencia de la pulsión que llama fálica con aquella que él pretende subsistir de lo genital?
¿Hubiera él percibido el dualismo sin la experiencia, en que él estaba, del psicoanálisis?
El goce fálico es aquél justamente que consume el analizante.
Bueno, los dejo...
Me gustaría que me hagan preguntas. Que me las hagan por escrito. Que me las envíen. Responderé la semana próxima, si valen la pena.
La semana próxima, también, les diré como trabaja, la disolución.

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