dilluns, 1 de juny de 2009

Los dispositivos de acogida padres-hijos de 0-3 años, ¿son dispositivos para acoger, escuchar e intervenir en el malestar en la familia?




TALLER DE CLÍNICA
Foro Psicoanalítico de Barcelona


11 de febrero del 2006



Matilde Pelegrí
Psicóloga‐ Psicoanalista




Introducción



Después de casi 8 años de experiencia como psicoanalista en « la Casa Oberta » dispositivo de acogida padres‐hijos de 0‐3 años en Vilanova y la Geltrú (Barcelona) me propongo tratar de reflexionar sobre que lugar ocupan en nuestra sociedad estos dispositivos (en referencia al discurso psicoanalítico y a la Maison Verte creada en 1979 por F. Dolto, B. This y otros), ¿cuales son sus ideales, y sus impases? ¿A qué es debido que sean tan frecuentados por las familias? ¿Qué les anima a dichas familias a acudir alli?
Es una práctica entre varios (dos psicoanalistas cada tarde diferentes) Los psicoanalistas se dejan sorprender, sin un saber pre establecido, sin buscar comprender, o llenar los silencios, o los no encuentros. Y se plantean varias preguntas en la práctica ¿cuales son los efectos de la presencia de psicoanalistas en este dispositivo social? Y ¿cuál es la posición e intervención del psicoanalista en estos dispositivos? ¿Puede haber efectos terapéuticos? ¿Cuáles? Y parafraseando a Lacan: "¿qué alegría hallamos en lo que es nuestro trabajo?"
Debemos estar advertidos que el trabajo en estos dispositivos es muy sutil y debemos reflexionar sobre los efectos de dicho trabajo en las familias y también sus límites y como a veces la intervención del analista puede provocar pasajes al acto o incluso « acting out ». La posición del analista es singular, con modulaciones entre una intervención al instante y una intervención en el tiempo, articulada por los tres tiempos lógicos‐instante de ver, tiempo para comprender, momento de concluir.
Con la ayuda de algunas viñetas, veremos lo que se pone en escena en estos dispositivos y los significantes particulares que despliegan los niños y los adultos
que dan cuenta del malestar en la familia y del lugar que cada hijo/hija ocupa en relación a la pareja parental (sean hombre/mujer, dos hombres o dos mujeres o un adulto solo) y en relación a su origen particular (inseminación, adopción, etc).



El dispositivo La Casa Oberta



"La Casa Oberta, fue un dispositivo de acogida para adultos (padres, abuelos, canguros, etc) y niños/as menores de 3 años. Abierto en mayo de 1995 en Vilanova i la Geltrú, cofinanciado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y el Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú y que cerró sus puertas en diciembre del año 2002 por una decisión política del mismo ayuntamiento, que decidió sustituirla por un espacio para padres e hijos con educadores. La Casa Oberta durante los casi 8 años de existencia se ha mostrado como una experiencia de acogida singular y exitosa y en donde los profesionales psicólogos y psicoanalistas tenían como primera referencia la" Maison Verte" de Paris, creada por Françoise Dolto, Bernard This y otros en 1979 y otras estructuras con psicoanalistas de formación lacaniana.
El origen de la Casa Oberta tiene un preliminar, que tiene que ver con la lectura de las obras de la psicoanalista francesa Françoise Dolto, con el encuentro con la "Maison Verte de Paris, con el recorrido analítico de diferentes profesionales de la pequeña infancia, con el deseo de que un lugar como este existiera y con la búsqueda de alguna institución (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú) que corriera el riesgo de apoyar un dispositivo de acogida que tiene como referencia el psicoanálisis a diferencia de los otros dispositivos ya existentes de tipo educativo.
En este preliminar se elaboró el proyecto en 1989 antes de la obertura en 1995, pensamos que es muy necesario antes de la creación de un dispositivo de acogida padres‐niños que no sólo se elabore el proyecto entre los profesionales sino que cada profesional (sea psicoanalista o no) elabore su cuestión particular en referencia a su compromiso en esta aventura del trabajo con padres‐hijos.
Desde que iniciamos el trabajo en La Casa Oberta ha habido una reflexión sobre las hipótesis del dispositivo que F. Dolto nos ha legado. A pesar que la referencia era Francia, creíamos que la concepción de estos dispositivos podía ser universal, que podrían abrirse en otros países y en otras culturas como así ha sido (desde Rusia hasta Canadá, pasando por Italia, Polonia, Israel, etc.). Ya que se dirigen al niño y su familia en la cotidianidad y las angustias y malestares de ser padre y ser madre son universales. Sin embargo siempre hemos sido conscientes que cada dispositivo debería tener su propio estilo, su propia particularidad.
Para F. Dolto se trataba de ofrecer un lugar de palabra y de escucha, un dispositivo donde psicoanalistas y no psicoanalistas acogerían la particularidad de cada familia en donde se favorecería los encuentros entre padres e hijos menores de 3 años y en donde se compartiría con otros padres y con los "accueillants" (los que acogen) las dificultades y las interrogaciones que surgen en la vida cotidiana con respecto a los hijos.
F. Dolto se preguntaba como el psicoanálisis puede ser eficaz fuera del encuadre específico de la práctica de la cura y cuál es la posición del psicoanalista en un dispositivo que tiene que ver con lo social. Y si era posible intervenir antes de los 3 años, antes de que las dificultades de la primera infancia (separaciones, celos, cosas no dichas, secretos, etc.) se transformaran en síntomas. De esto surgió su invención de la Maison Verte. F. Dolto decía claramente que era un lugar de prevención, lugar para ayudar y para preparar a la separación del vínculo estrecho madre‐hijo.
Ha habido ciertas críticas a Francoise Dolto de haber dado una cierta imagen idílica o idealizada de este dispositivo y si tales lugares no serían para mostrar y exhibir algo del goce materno. Así como de los peligros de que el "accueillant" tome al niño como objeto de su deseo y se presente como el salvador de las familias o que sabe lo que es mejor para las familias.
En muchas jornadas se ha puesto de manifiesto una cierta desilusión en referencia a la imagen idílica: no hay ningún dispositivo ideal y que todo va a depender del equipo, de la transferencia de trabajo entre varios y de la reflexión y análisis permanente. Será un trabajo a construir entre varios como el tipo de trabajos en instituciones tipo Antenne 10, y como formular una clínica en un lugar social, fuera del encuadre de la clínica psicoanalítica.
Este tipo de lugares soñaban también con ser una institución que pudiera desmarcarse de las instituciones tradicionales, pero en principio ha sido sólo un sueño pues los lugares de acogida padres‐niños, cualquiera que sea su historia, su estilo, sus ambiciones, están sometidos a las leyes institucionales.
Desde el principio, para nuestra sorpresa, La Casa Oberta fue bien aceptada. Cada tarde entre 20/30 niños y los adultos que le acompañan, se reunían de 17h a 20h en una superficie de 100m2, una planta baja que hace esquina entre una calle muy concurrida y un parque donde esta un centro cívico, unos juegos infantiles y una fuente. La Casa Oberta lo esta en todos los sentidos, tiene cuatro cristaleras que permiten ver desde fuera lo que sucede en el interior.
La Casa Oberta es un espacio social, en lo cotidiano de la vida, en donde el niño o niña es acogido en su estatuto de sujeto pero es ante todo un lugar para acoger a cada familia en su particularidad, tal como se presenta en el momento de entrada (sin conocimiento previo, sin historia anterior)y en el anonimato. Cuando un niño o una niña llegan a la Casa Oberta, cada uno de los que acogen le da la bienvenida, le pregunta el nombre, la edad y quien le acompaña. Escribe esos datos en la pizarra. Esta inscripción no es sin consecuencias, los bebés siguen con la mirada nuestro gesto y les explicamos lo que escribimos. Hay niños que nos preguntan si los hemos inscrito y otros nos señalan la pizarra antes de que lo hagamos y otros muestran indiferencia a ser inscritos. Este ritual de acogida inaugura la posibilidad de una cierta transferencia. Y tanto la acogida como después el ritual de despedida va a marcar el tiempo de estancia en la Casa Oberta, según sea el deseo de los padres y los niños y de los posibles encuentros que se puedan dar. Y por que no pensar que el tiempo de pasaje por el dispositivo tiene una estructura lógica particular a cada familia y que no es por azar que algunas familias acuden con más frecuencia y regularmente a estos lugares mientras que para otras es apenas un pasaje fugaz.
En la Casa Oberta, ni los niños, ni los adultos acompañantes ni los profesionales tienen algo preestablecido. La oferta es indeterminada, abierta y suspendida. Es un lugar para hablar con los niños, para poner palabras a sus emociones, a sus malestares y alegrías. Es también un dispositivo para los padres, abuelos y adultos que acompañan al niño/a en donde son acogidos y se les escuchan sus opiniones, sus dificultades frente a las manifestaciones de sus hijos que les incomodan, les agradan o les angustian.
El anonimato es uno de los principios fundamentales que permite que las personas que vienen no tengan ningún tipo de control, o sea que no quede constancia escrita con datos personales de su paso por la Casa Oberta o sea preservamos la intimidad de las familias. Existen unas reglas mínimas de funcionamiento para mostrar los límites de la vida: el adulto debe permanecer con el niño/niña todo el tiempo de la estancia en la Casa Oberta; los niños/as deben pisar la colchoneta sin zapatos ya que es compartida por los bebés y no se pueden subir juguetes al tobogán.
La rotación de los equipos, dos cada tarde, un hombre y una mujer, en total 5 equipos diferentes, permite que los que vienen a la Casa Oberta, encuentren cada día personas diferentes y puedan escoger el día en función de las personas que acogen ese día. Cada equipo tiene su estilo propio y cada familia que viene puede encontrarse mejor con unos que con otros. La transferencia puede darse con alguno o algunos de los psicoanalistas.
Un psicoanalista que trabaja en estos dispositivos no hace análisis, pues no se dan las condiciones para la cura analítica. No hay demanda de análisis por parte de las familias y si tuvieran tendrían que ir a otro lugar a hacer su demanda.
El psicoanalista en primer lugar puede intervenir como escucha y se abstendrá del saber analítico. La intervención del analista puede apuntar a que los padres se den cuenta que ellos tienen algo que ver con los síntomas de su hijo, objeto algunas veces de su queja.
En este trabajo el psicoanalista se abstendrá de hacer comprender deprisa al otro. Toda verdad no es buena de decir, y aún debe ser medio‐dicha.
La presencia de psicoanalistas en los lugares de acogida permitiría marcar la separación entre el niño y su posición en el fantasma materno, dicho de otra manera ayudaría al niño a separarse de la madre, a llegar a ser el sujeto de su propia historia.
Para algunos padres, este trabajo puede ser un prelimar a un trabajo analítico, pues pueden darse cuenta de su comportamiento y que relación tiene este con los síntomas de sus hijos.
Y esto puede servir también para que algunos "accueillants" no analizados, puedan ponerse a trabajar sus preguntas respecto al goce materno que a veces puede ser el mismo goce de los analistas que han escogido trabajar en estos dispositivos.
Y para los psicoanalistas el trabajar en estos lugares de acogida acompañando al niño y sus padres en todos los avatares de su devenir sujeto y presenciar todas sus posiciones como objeto de la procreación, objeto de amor, causa de deseo, objeto del fantasma, objeto que suple a la división del sujeto es de un enriquecimiento tal, que sin duda no es sin efectos en su manejo de las curas en el dispositivo analítico.
Según Denis Vasse en su libro: "Se tenir debout et marcher" sobre el lugar de acogida de Lyón: "Hay psicoanálisis en un lugar como el "Jardin Couvert" cuando alguien escucha sin tener en cuenta el discurso consciente y no enmarca a los que escucha en el lenguaje médico de los síntomas y mucho menos en el lenguaje social de las conveniencias." "Se trata de acoger al sujeto niño, de escucharlo y de hablarle como a un ser estructurado por la palabra."
Y además "el psicoanálisis nos permite aclarar, con la mayor pertinencia, las modalidades de nuestro trabajo. "
Es un lugar en que la escucha psicoanalítica y la palabra tienen efectos. Y a través de la transferencia y de las intervenciones de los que acogen van apareciendo significantes de la particularidad de cada familia que van a permitir que algunos pequeños síntomas de la infancia se desanuden.
La posición del psicoanalista es muy variada, favorecerá los intercambios entre las familias, será testimonio de los encuentros (entre adultos y niños), su intervención puede desdramatizar situaciones que podrían conducir al conflicto. A veces, su escucha será discreta y respetuosa, otras veces es más intervencionista e inventiva.
Es por el psicoanálisis y lo que nos enseña que es posible sostener una posición de acoger una demanda de nada y de estar para que se puedan dar encuentros. Es posible entonces ser testimonios de lo que resuena entre el niño/niña y el adulto y que pone en juego el deseo, enigmático.
El no trabajar por un ideal y saber soportar el lugar de la falta, no responder a la demanda, sostenerla y conducirla para que se abra al deseo, acoger la dimensión subjetiva, la particularidad del sujeto y que este se encuentre con su propia responsabilidad son los elementos que hacen de la Casa Oberta un espacio social, sin ser del todo un espacio social.
Si se interviene es con la discreción de los que han experimentado lo que en la palabra puede resonar del inconsciente y cuales pueden ser los efectos del silencio.
El trabajo de escucha en la Casa Oberta requiere mucho rigor. Sobretodo si pensamos que debe hacerse en medio de los juegos de los niños, de madres y padres que charlan calurosamente, de risas, de conflictos o peleas. Se debe estar atento, pues el trabajo de escucha y de la intervención pasa por el descodificar lo que va mal y que muchas veces es difícil de decir. La ambigüedad, la agresividad, los celos, la rabia y la confusión pueden ser una demanda para interpretarla cuando sea posible, es decir cuando el tiempo de la confianza y de la transferencia lo autorice. Sin que lo sepamos, la escucha puede ser para el sujeto que llora o que ríe, interpretación.


Viñetas cotidianas


Voy a pasar a dar cuenta del tipo de trabajo en estos lugares de acogida, mediante diversas escenas que me servirán para ilustrar algo muy frecuente en la Casa Oberta: la fugacidad en el tiempo y también un instante de ver, el tiempo de comprender y el momento de concluir en una misma tarde, y otras escenas tendrán que ver con un trabajo continuado en un tiempo lógico del pasaje de las familias por la Casa Oberta.
El psicoanalista o "accueillant "ofrece al sujeto hablar de lo que no sabe, porque no hay saber inscrito que indique a una madre o a un padre como actuar con su hijo.


1.‐ Una tarde Gerard, un niño de dos años que hace unos días que viene acompañado de su madre y su hermano de 8 meses, se pasa todo el tiempo detrás de mi, me pide que me siente a su lado cuando pinta en la pizarra y cada vez que me levanto para hacer la acogida de una familia que entra, el me acompaña. Me coge de la mano y me sigue en mis desplazamientos. Parece que no quiere separarse de mí. Algunas madres que están allí interpretan: "Busca una mamá porque la suya esta ocupada con su hermano". Su madre que lleva en los brazos al hermano pequeño sonríe al escucharlas pero no dice nada. Yo tampoco digo nada, pero tengo la sensación que no es eso, que hay algo más.
Un poco más tarde, Gerard intenta morder a un niño que pasa por su lado. La mamá del que va a morder le dice: "Esto no se hace, puedes hacerle daño". La mamá de Gerard interviene y dice "muerde a los niños y abraza a las chicas". Una madre que esta allí interpreta: "Gerard esta celoso de su hermano y es por esto que muerde a los niños".
En el momento de cerrar la Casa Oberta, Gerard, su mamá y su hermano son los últimos en marcharse. Gerard no quiere marcharse y la mamá intenta ponerle la chaqueta sin lograrlo. La mamá me mira y parece solicitar mi ayuda y se dirige a su hijo diciéndole: "Matilde te pondrá la chaqueta". El niño continúa sin hacerle caso e intenta morderle. Al retirar la mano para que no la muerda, la madre enrojece y dice." Creo que se lo que le pasa, mi marido se ha marchado de casa, hace quince días y los niños no lo saben". Por el momento ella y su marido no les han dicho nada sobre la separación porque no saben como explicarles para no traumatizarlos. En estos quince días los niños no han visto a su padre. En ese preciso momento Gerard exclama: "¡Papá, papá! Mirándome. Le digo que su mamá quiere explicarle algo sobre papá. La madre les dice que van a llamar por teléfono a papá en cuanto lleguen a casa. Y después añade" Aunque me cueste, pienso explicarles lo que pasa esta noche".
"Gerard lo sabía, no es verdad?" Pregunta que queda suspendida.
Somos testigos de los decires del adulto y del modo que nos posicionemos puede permitir que estos decires puedan abrir una via posible hacia "¿qué quiere decir esto?, hacia una pregunta o un cuestionamiento. Se trata aquí de que se pueda restituir el pasado y abrir el futuro.
Lo que podemos ver del funcionamiento de un lugar de acogida y de encuentros para la pequeña infancia es que nos ofrecemos como otro para la madre, el padre y al niño.


2.‐Una tarde cualquiera, nos sorprendemos los que trabajamos en La Casa Oberta porque Claudia, una niña que últimamente agredía a los niños, ha dejado ese día de hacerlo. Cada vez que la niña pegaba, la madre se sentía culpable y estaba todo el tiempo disculpándose. Por otro lado era una niña que venia siempre con marcas, en la cara, en los brazos y en las piernas. Según su madre se caía constantemente. Mi colega en La Casa Oberta y yo habíamos hablado de este tema en la media hora que teníamos para hablar de lo que nos llama la atención o nos preocupa de lo que ha sucedido cada tarde de trabajo. Pero nuestra intervención con esta madre y su hija era discreta, pues veíamos que no quería hablar del tema. La madre esta contenta y nos señala la diferencia de comportamiento, pero no quiere seguir hablando.
Otro día, estaba yo con un grupo de madres de bebés de pocos meses en la colchoneta conversando alrededor de los celos. La mamá de Claudia al escuchar el tema, se incorpora al grupo y en un momento preciso nos cuenta que cuando ella tenía 18 meses nació su hermano y tuvo muchos celos. Según ella el comportamiento de sus padres no fue el correcto pues le impusieron varios cambios en el momento del nacimiento del hermano (cambio de habitación, entrada en la guardería y estancias con los abuelos). Le dijeron que tuvo tantos celos que casi asfixia a su hermano. Para ella hay que tener en cuenta al mayor y hacerle los menos cambios posibles.
Dirigiéndose a mi dice: "No quiero tener más hijos para que Claudia no pase por eso". Le señalo "si no es por eso, es por otra cosa" Claudia tiene ahora más de 18 meses y puede dejar de agredir a los niños, algo conectaba con el síntoma infantil de la madre.

3.‐ Alex de once meses, viene por primera vez, un jueves a la Casa Oberta, acompañado de su madre de quién no se puede separar. Alex esta todo el tiempo en los brazos de su madre y cuando ella se sienta, continúa en la misma posición. Su madre nos dice: "llora cada vez que
ve personas que no conoce" Pero esta vez Alex no ha llorado. Cuando se van ella dice: con ustedes es diferente.
Otro día nos vuelve a decir que aquí Alex no llora y por eso vienen. Y por otro lado empieza a quejarse del agobio de Alex. "No me deja ni un momento". "Este niño es un vampiro".
Ese mismo día mi compañero juega con Alex con dos ositos de peluche, uno es la mamá y otro el hijito. Alex junta los dos ositos y los separa y así repetidamente. Mi compañero añade: pueden separarse y después estarán juntos. Ese día Alex dice adiós con una sonrisa.
Un jueves cualquiera la madre de Alex me pregunta si hay en la ciudad un centro para poder diagnosticar el Alzheimer, pues cree que su suegra"hace cosas extrañas" Lo que empieza como una pregunta por tener información de algo, continua hablando de su suegra. La madre de Alex es extranjera, no tiene familia aquí, sólo una hermana en Madrid. Vive con su marido, el padre de Alex, y con su suegra que no acepta a Alex. "No lo quiere, y hace cosas extrañas, ensucia la casa". Mientras su madre habla, Alex intenta bajarse de los brazos de su madre, pero ella no lo deja ni un momento.
Mas tarde en otro día, Alex esta a punto de andar suelto por la primera vez pero su madre no le deja libre. Mientras ella continua hablando conmigo, el se baja y empieza a dar pasos solo. Me dirijo a él y le digo: "Veo que quieres andar solo sin la ayuda de nadie". Su madre grita de alegría pero después intenta seguir protegiéndolo. Cree que va a caer.
Durante un tiempo soy testigo de estos ir‐venir de Alex y su madre. Alex ensaya y anda por toda la Casa Oberta y su madre angustiada persigue a su hijo porque cree que va a caer no importa cuando.
Otro día Alex y su madre están con mi compañero y ella le explica que el niño duerme con ella todas las noches y que cree que es el momento de comprar una cama para él y que pueda dormir sólo en su cama. Es muy difícil para ella pero lo intentará.
Mas tarde nos dirá que por fin lo pudo colocar sólo en su habitación, pero tiene compasión por él y cuando se despierta ella va a buscarlo y lo coloca en su cama. Después empezará a hablar del estrecho lazo que existe entre su marido y su suegra y ella y Alex. Parece que hay un principio de repetición. Durante este tiempo Alex pudo separarse de la mamá y circula por toda La Casa Oberta y sonríe a los niños.
El padre de Alex ha intentado entrar a la Casa Oberta pero su mujer no le deja. Dice que él trabaja con productos tóxicos y que no puede entrar porque dejaría restos de tóxicos y sería peligroso para los niños que gatean. "Es un astronauta" nos dice pero esta" volado" (que esta loco) El astronauta es aquel que vuela para ir a la luna. Una buena distancia para ella continuar con su elección simbiótica con Alex.
Ella se dirige al papá de Alex y le dice:" Vete"
Una tarde el padre aparece y Alex quiere irse con él. La madre de Alex repite: "Vete", pero el niño quiere que su padre le coja en brazos y que se marche. En el momento de irse el padre y Alex se van pero su mamá se queda hasta la hora de cerrar para hablar de su suegra. Ahora esta en el hospital de día pero ella quiere que entre en una residencia geriátrica porque le hace la vida imposible. Antes de ir al hospital ensuciaba con sus heces la casa y así muchísimas veces. En el hospital de día por el contrario dicen que se mantiene limpia y que allí no hace nada de lo que hace en casa. Esta angustiada y enfadada. Me mira y exclama: "Sólo lo hace en mi casa". "Debe estar celosa, " No me acepta a mi ni a mi hijo". "Vengo a la Casa Oberta para no verla" "Sólo estaré tranquilla cuando la internen" De repente se da cuenta de que su marido y su hijo se han marchado…El astronauta ha regresado de su viaje a la luna…
Acompañar al sujeto hasta esa emergencia de la palabra y que algo se despliegue como una posible pregunta o una posible respuesta en su particularidad, ¿es este nuestro trabajo en La Casa Oberta?, ¿es este también el limite de la Casa Oberta? Porque si el sujeto desea saber más o se va a preguntar algo más de su malestar, tiene que ir en su trayecto hacia un más allá de La Casa Oberta?
El trabajo en la Casa Oberta tiene ciertos límites: la fugacidad de las escenas que se pueden dar en un dispositivo como este pueden ser muy frecuentes. Hay familias que vienen asiduamente y otras que apenas unas veces. Familias que conocerán a varios equipos y otras que apenas solo a uno. Con algunas familias las intervenciones pueden ser de varios equipos y puede darse el caso de que lo que pasa con un equipo este borrado o ausente de lo que pasa con los otros. O que los acompañamientos de varios equipos permiten que algo se vaya construyendo.
Podríamos decir como Estela Solano en el Bulletin nº 4 de la Petite Enfance Cereda: Los lugares de acogida padres‐niños 0‐3 años, son "artefactos suplementarios", un punto de vista suplementario que puede apaciguar, una presencia de escucha, de palabra, en resumen otras alternativas para el deseo. Es decir una maquina discursiva cuyo soporte es el discurso analítico.
Si nos proponemos a partir del discurso analítico, de lo que se trataría sería proponerse para que algo se elabore a nivel del saber que apunte a algo de la verdad de lo que no funciona en la familia, entre la madre y el niño, para que algo que es del orden de la palabra y del saber apunte a la verdad.
Se propone una posición de escucha y no de observación. Un lugar de escucha en donde a partir de lo que se dice, pueda abrirse un "¿qué quiere decir esto?"


BIBLIOGRAFÍA:
1.‐ DOLTO, Françoise "La Casa Verde". LA DIFICULTAD DE VIVIR nº 2 Psicoanálisis y sociedad .Gedisa 1982
2.‐ PETITE ENFANCE CEREDA, Bulletin nº 4. Automne 1991
3.‐ VASSE, Denis " SE TENIR DEBOUT ET MARCHER" GALLIMARD.1995
4.‐DOSSIER 1 Jornada sobre nous espais socials per a la primera infancia. Vilanova i la Geltrú « ESCOLTAR A LA CASA OBERTA » Matilde Pelegrí i Joseph Sanahuja. 1996
5.‐ PELEGRÍ, Matilde " Quelques questions sur " La Casa Oberta" Revista L’envers de Paris nº 19. 1999.
6.‐ PELEGRÍ, Matilde; OCHOA, Luis; DESCARRAGA, Jaime. " Qu’écoutons‐nous à la Casa Oberta" Colloque de l’Unesco 1999, del libro : « FRANÇOISE DOLTO AUJOURD’HUI PRÉSENTE « Gallimard.
7.‐ VASSE, Denis, « NÉ DE L’HOMME ET DE LA FEMME, L’ENFANT
Chronique d’une structure Dolto. Ed. Seuil, janvier 2006.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada