dissabte, 25 de juliol de 2009

PSICOANALISIS Y RELIGION


Colette Soler, 3-3-09

Traducción de Ana Canedo

En la actualidad se puede constatar la escalada de la religión y que el fenómeno religioso está puesto en el banquillo en todas partes. El psicoanálisis, cuya práctica es solidaria de las condiciones de la civilización, es necesariamente parte implicada y no puede soslayar esta cuestión así como no puede ignorar la ciencia, su naturaleza y sus efectos.
Ya no estamos en la época cuando Freud aun podía esperar que la racionalidad científica – bajo cuyo ideal situaba al psicoanálisis - acabara con la ilusión religiosa. Sino que hoy mas bien deberíamos saber que no hay una disyunción entre la ciencia y la religión y que la institución religiosa es perfectamente capaz de asimilar el hecho de la ciencia, incluso de apoyarse sobre ella para tomar nuevo impulso.
Por otra parte, la puerta de entrada freudiana, inscripta en el famoso título “El porvenir de una ilusión”, no sólo oponía saber y creencia, sino que diagnosticaba nada más y nada menos que la fe religiosa era una debilidad ética, la de retroceder ante lo real. Puede ser simplista, pero del mismo modo sería simplista e inexacto reducir a Freud únicamente a esta tesis, olvidando especialmente su Moisés y el Monoteísmo. Donde erigió la cuestión del dios único - que no tiene nada que ver con la cuestión de la creencia - al estatuto de problema teórico del psicoanálisis, que prosiguió hasta el tormento.
No estaría de más entonces hacer un balance de la posición freudiana, que permitiría captar además la divergencia en Lacan, estudiando la concepción de ambos sobre Dios. De allí el subtítulo que hemos elegido: Los dioses de Freud y Lacan.
Si hay una puerta de entrada lacaniana sobre la cuestión, no es la de la creencia o la fe. Más bien sería la de la hipótesis dios. Es un hecho, no conocemos culturas sin dios, ya sea las del paganismo o los tres grandes monoteísmos. Es necesario suponer entonces que la hipótesis dios no es contingente, sino que es requerida, producida por la estructura.
A partir de allí:
- las afirmaciones de Lacan que sitúan la literatura de los Padres de la iglesia acerca del estatuto de dios, no del lado de la creencia sino de la más elevada racionalidad, que indudablemente puede aplicarse del mismo modo a todas las teologías.
- la pluralización de dios, de la mano de Blaise Pascal, distinguiendo el dios de los filósofos del dios de los profetas . Por un lado, el sujeto supuesto saber convocado por Descartes como garante de las matemáticas, latente en toda teoría, también en la de los teólogos y correlato de todo saber no-sabido (insu) o aun por venir. Por otro lado, el dios de los profetas que es función de palabra (que es otra estructura), el dios del decir donde se revela el doble espectro, el de un deseo o un goce oscuro. La Urverdrängt de Freud, la represión primordial inherente a la palabra, es un nombre de dios. Es lo que reformula Lacan: dios es inconsciente – otro de nuestros subtítulos. Lacan dice: El es “la represión en persona. Es la persona misma hecha represión”. Dicho de otro modo: “la religión es verdadera” porque dice “que él ex –siste” .
En estos enunciados, no hay nada que exija la fe, nada que distinga al creyente de los supuestos no creyentes, sólo el nombre de dios, ineludible en la estructura. Lacan tiene otro modo de decirlo: el escándalo, que sólo el psicoanálisis revela, es que todo el mundo lo cree sin saberlo, por el solo hecho de ser hablante. Estamos en las antípodas de “la ilusión” freudiana reservada para los que no tendrían el coraje de lo real, mientras que una “Dio-logía” , una logía de dios es posible, que no exige creer, sino poner al día la estructura.
Ello no es obstáculo para que existan los que se dicen creyentes, que dicen reencontrar a dios, conocer el sentimiento océanico que tanto interpelaba a Freud, y los otros que se dicen…no creyentes. Por otra parte, sabemos bien que el peso, el lugar del decir (dit-mensión) religioso en la cultura está sujetado a la historia. El momento actual no está marcado sólo por la escalada de la religión, sino también de los fundamentalismos y de su instrumentalización política, que es diferente. De allí el rebote de la disputa entre las respectivas pretensiones de los tres grandes monoteísmos, cuya evaluación está lejos aun de haber logrado el psicoanálisis, que interroga de nuevo la función no solamente social sino subjetiva de la religión.
En octubre de 1974, en una conferencia de prensa que tuvo lugar en Roma, Lacan anunciaba el triunfo de la religión – hablaba de la religión romana – como triunfo del sentido sobre lo real, más específicamente de lo real insoportable, fuera de sentido, que la ciencia nos fabrica. Dicho de otro modo, pudo decir con ironía, entonces no se sabía, pero Galileo trabajaba para el Papa.
Esta referencia a lo real, con la idea implícita de la religión como defensa, concuerda con la tesis freudiana – más allá de las diferencias, ya que Lacan deducía de ello que la religión es infatigable, mientras que era para Freud un argumento para cifrar las esperanzas en el coraje del espíritu científico.
Pero entonces, ¿puede ser ateo el psicoanálisis - pregunta de nuestro tercer subtítulo - el psicoanálisis que opera por la vía de dar sentido a lo real, el real con el que trabaja, que no es el de la ciencia sino el de los impasses del goce sexual? Que pueda lograrlo es lo que parecemos pretender cuando hablamos de la caída del sujeto supuesto saber al final del proceso de un análisis. Sólo que, cesar de suponer un sujeto al saber, lejos de reducir la Urverdrängt actualiza su imposible reducción. ¿En un análisis pasaríamos así de un dios al otro, de la engañifa del sujeto supuesto saber, que no existe, a la Urverdrängt que ex-siste? Sería necesario entonces decir: ateismo imposible para aquel que no puede cesar de incrementar la represión “en persona”, cesar de hacerlo una mirada, o una voz. Imposible, a menos que el síntoma, real y fuera de lo simbólico, constituya un punto admitido de tope al sentido, siempre religioso.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada