dimarts, 29 de setembre de 2009

El psicoanálisis es aún más eficaz

En aquest artícle, Isidre Bosch, reflexiona, de manera acurada i en funció de l'actualitat, sobre un aspecte en permanent qüestió: l'eficacia terapèutica de la psicoanàlisi. També proposa estratègies respecte el seu futur.

Qué fácil es criticar al vecino, destruirlo, no respetar lo que
para él es un camino hacía el conocimiento de sí...que la vida cotidiana, sin Freud, Lacan y Doltó, no siempre esté de acuerdo con sus principios, no quita nada el valor de sus trabajos sobre las causas del sufrimiento del hombre y del conocimiento
de sí. Usted deberá interpelar a Sócrates y cambiar el <> por
<>...No crea que el psicoanálisis será juzgado por su obra, es usted, señora quien lo
será.

(Carta de Claude Ferré, campesino, a la editora del "El libro negro del
psicoanálisis" en: "La regla del Juego").

El psicoanálisis es aún más eficaz.*

(*Ponencia-ampliada/modificada- presentada a la IX Jornada de las Formaciones Clínicas del Campo Lacaniano en España:”La eficacia del psicoanálisis frente al sufrimiento actual”.Madrid, Junio de 2009).

I.Introducción

Posiblemente, si no hubiera sido por su eficacia frente al sufrimiento, el psicoanálisis ya estaría finiquitado de la faz de la Tierra. ¿Sobrevirá?. La respuesta creo que en buena medida dependerá de su eficacia frente al sufrimieto y de su eficacia en relación a su presencia en "lo social", en la cultura.
No siempre agrada, incluso en el medio que nos es propio, utilizar el significante "eficacia", para referirse a los efectos posibles de un análisis, ya que, a veces, se asocia con el "furor curandis", por ejemplo. Pero, en todo caso, es un significante de moda en nuestros dias, tanto para alabar la supuesta -en algunos casos- eficacia de otros abordajes terapéuticos "psy", como para rebatir al psicoanálisis por la falta de la misma, dicen. Digamos que "ladran" porqué el psicoanálisis, un análisis puede ser eficaz, si se da. Supuesta eficacia -decía- porqué: ¿Es eficaz un tratamiento "psy" ante tal o cual sufrimiento sintomático que opere por sugestión y sin que el sujeto haya esclarecido las causas del mismo?.¿Su efecto terapéutico, durará?.
No se trata de no dar, de no reconocer a la ciencia y a la tecnologia sus logros que son muchos, pero, quizás tengamos algo más que decir y hacer ante tanta pseudociencia. Como la de la terapéutica psicológica de moda, que invocando a la evidencia científica pretende cuantificarlo casi todo, aunque apenas se sostiene de la estadística -no siempre utilizada con rigor- para silenciar al sujeto, reduciéndolo a individuo ya que intenta saturar su división) y manipular sus sentimientos -reeducándolos-. Terapéutica que, por otra parte, no cesa en su crítica al psicoanálisis. El problema surge cuando un tipo de saber y/o de praxis pretende postularse como la única válida para, en este caso, diagnosticar y tratar el sufrimiento humano.
Por otra parte, no muestra su eficacia -terapéutica- una cura analítica -cuando, por ejemplo, una analizante dice: <<…usted no sabe lo que he sufrido, antes, toda mi vida, como por ejemplo el dia en que atentaron contra las Torres Gemelas -metáfora, creo, de un real que volvió bajo la forma de un fanatismo fundamentalista criminal- no sabe lo que he sufrido cuando escuchaba una mala notícia: empezaba a vomitar, a tener descomposición, me temblaban las manos…Y todo este sufrimiento desde que era pequeña. Ahora ya no me pasa, ya no sufro como antes. Mala, trágica notícia, en este caso, la que escuchó y vivió -la de la muerte de su padre, de un tumor cerebral-cuando la sujeto tenia cinco años. Hecho que, en su novella familiar, aún por venir -en parte-causó importantes cambios en su vida cotidiana -llena de luto- y que ocasionó una variada fenomenologia sintomática -de tipo fòbico- y una importante merma de su posición como sujeto deseante.

El objetivo de esta ponencia es hacer una breve reflexión sobre los tipos de eficacia posibles en intensión, es decir, del psicoanálisis -de orientación lacaniana- como práxis clínica. I también sobre algunas cuestiones relativas a la eficacia del psicoanálisis en extensión, en cuanto a su incidencia en lo social.

II.Sobre la eficacia terapéutica del psicoanálisis.

El psicoanálisis, aunque no és una ciencia -ninguna de ellas puede dar cuenta de lo más particular de cada sujeto -a nivel psíquico- por su objetivo universalizante y aún que no se ubique en un mismo ámbito epistemológico, comparte con las ciencias lo que Levi-Strauss llamó "eficacia simbólica". Lo simbólico operando cambios reales y/o en lo real. La eficacia es definida como "capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera" ( Dic.Real Academia Española). Y en el Littré -diccionario utilizado por Lacan-: eficaz: "lo que produce su efecto". Freud -en la conferéncia nº 34- dice: "El psicoanálisis es realmente una terapia como las demás. Tiene sus triunfos y sus fracasos, sus limitaciones,...". Lacan, por su parte, afirma que el psicoanálisis no una terapéutica como las demás. Si sostenemos las dos afirmaciones:el psicoanálisis es una terapia como las demás y no es una terapéutica como las demás, creo que también podemos hablar de que su eficacia és y no (solo) és como la de las demás terapéuticas. El psicoanálisis también es eficaz terapéuticamente, en el sentido de aliviar, reducir y/o eliminar sufrimiento. Pero no por vía sugestiva, como otras terapéuticas. De hecho, la reducción de sufrimiento es quizás uno de los primeros y más verificables de sus efectos, como así lo reconocen los analizantes. Sin embargo, una cosa es que un análisis pueda ser eficaz terapéuticamente, otra cosa es ir a buscar este tipo de eficacia, por parte del analista. La eficacia terapéutica tiene que venir por añadidura, no se va en su búsqueda como objetivo a conseguir, y menos lo más rápido posible alienandose a los mandatos de los discursos actualmente hegemónicos (los cuales piden efecto rápido y al menor coste) -esto sería ir contra su ética, la del psicoanálisis, aplicada a la clínica-. De hacerlo, como sí lo hacen las psicoterapias, no solo podría ir en contra de la misma eficacia terapéutica, reduciéndola, sino que dificultaría la continuación de la propia cura analítica, y con ello, el logro de la otra eficacia que un análisis puede ofrecer, la eficacia que le es más propia.

Ya advirtió Freud, sobre el hecho de que la tentación terapéutica puede imponerse sobre el mismo psicoanálisis, destruyéndolo como ciencia, decía él. Tentación más grande, si cabe, en los tiempos que corren. Cuando más terapeuta se vuelva un analista en una cura menos eficacia terapéutica va a conseguir,creo, y va a imposibilitar que se de la otra eficacia,"la que se espera", de un análisis finalizado. Los efectos terapéuticos de un análisis -no hay que despreciarlos- ya que, como decía Lacan, nadie acude con una demanda de final de análisis, sí en cambio que se demanda sobre su sufrimiento, se presente este en forma de envoltura formal clásica o actual. El analizante sí que desea y/o espera la eficacia terapéutica, en parte. En parte porqué no la desea en tanto que, como humano, va contra sí mismo, por sistema, para preservar su goce en detrimento de su posición como sujeto deseante. La eficacia terapéutica, ofertada por las diferentes terapéuticas "psi", de lograrse, no está garantizada de por vida. Tampoco la garantiza un análisis, sin embargo, al ser una terapéutica que no es como las demás, al trabajar sobre las causas -y no por vía sugestiva- de lo que cojea, al incidir sobre lo Real, creo que puede ser más eficaz, terapeuticamente y, sobre todo, en cuanto a la duración de sus efectos, lo cual ya supone un efecto preventivo, nada despreciable, más hoy en dia que se habla tanto de prevención… sobre todo “antes de”, del malestar, de las manifestaciones sintomáticas.

Muchas de las evaluaciones actuales de eficacia se centran solo en lo observable inmediato, sin tener en cuenta, por otra parte, la dimensión de la duración del efecto. Lo cual ya pone en cuestión dicha eficacia, cuestión que, desde una prespectiva del gasto público, tiene todo su interés(político). Por otra parte y a diferencia de otros abordajes "psi", un análisis al abrir, en transferencia, al sujeto a la interrogación sobre las causas de su malestar, produce una ganancia epistémica, una ganancia de saber. Ganancia necesaria -aunque no suficiente- para que se produzca la eficacia terapéutica y sobre todo la que le es más propia. Con otras terapéuticas también se puede lograr una ganancia de saber, pero creo que no de un saber sobre lo más propio de uno mismo, sobre las determinaciones que le ha venido del Otro y sobre su forma fundamental de goce.

En este sentido un análisis puede ser más eficaz al producir una ganancia epistémica superior, cualitativamente. No siendo pues poca la eficacia terapéutica sobre sobre el sufrimiento que un análisis puede producir, la terapéutica no es el tipo de eficacia que le es la más propia. Ésta, propongo llamarla-al menos provisionalmente- “eficacia de separación”.

¿Qual es el fin propio de un psicoanálisis?, ¿Qué "eficacia" se espera o que efecto produce un análisis llegado a su fin, según Lacan?.

Sabemos, que la respuesta no es unívoca, ya que varía en función de la evolución de sus elaboraciones. Asi, por ejemplo, en Radiotelevisión, la formula como un "hacerse ser", modo contrario de la pasión del ser, nos recuerda C. Soler , en “¿Qué psicoanálisis?”. Pasión del ser, que genera tantos sufrimientos, en todas las épocas. "Se trata-continuo ahora citando a C. Soler-, de hacerse ser sin el Otro, solo. Esto no impide los encuentros, al contrario nos pone a merced de él". Pienso que a partir de ahí le es posible a un analizante -devenido analista- tansmitir sobre la ex-sistencia del psicoanálisis como práxis clínica y como discurso frente a otros saberes. Transmisión de máximo interés para su incidencia en lo social y, en definitiva, para su supervivencia como praxis clínica.

Al final de su recorrido, Lacan, dice que quizás lo mejor que se pueda hacer, al final de un análisis, es identificarse al sínthome -síntoma fundamental- y que C. Soler tematizó como: "identidad de separación". Es decir, poder llegar a asumir, después de reconocerlo, el goce más propio, a asumir lo más singular de uno mismo, y saber hacer con él, una vez decantado lo que le vino del Otro, y que le fue alienante -y causa de sus sufrimientos-. Arribar a lograr este tipo de eficacia es solidario -logicamente- a la función "deseo de analista", como deseo de producir la diferencia absoluta, de revelación de lo que es el sujeto, como singularidad gozante. Arribar a producir que el sujeto pueda decir(se) su nombre propio de goce. Una vez aliviado del Otro -cuya consistencia otorgada por el sujeto- creo que es directamente proporcional al sufrimiento que padece, deja al sujeto no solo con mucho menos sufrimiento, sino, como decía Lacan, con muchas posibilidades. Esta tipo de eficacia, creo que es una eficacia de separación. Es un tipo de eficacia diametralmente diferente a la eficacia de otras terapéuticas "psi" que en tanto reeducación emocional, por ejemplo, no deja de ser una eficacia que podríamos llamar de alienación, ya que la refuerza. Alienación aquí, a los diversos cánones, ideales, etc. que en cada época sean hegemónicos.

La eficacia de separación, que se ha verificado en algunos testimoniajes de los AE´s, sigue siendo inédita -por lo menos en Occidente- ya que no la pueden ofrecer otras terapéuticas. Un ejemplo de la eficacia de separación puede ser la eliminación de la ansia neurótica por el amor en su vertiente imaginaria y que tanto sufrimiento produce, ha producido y producirá, siempre. El problema es que en lo social esto -las eficacias del psicoanálisis- apenas se conocen debido a la poca incidencia, a la ineficacia del psicoanálisis en extensión. En fin, el psicoanálisis, un análisis, puede ser más eficaz que las TCC, por ejemplo, por sus posibles efectos terapéuticos más duraderos, por su ganancia epistémica superior (en profundidad y por ser un saber hacer, saber práctico sobre el goce fundamental de uno) y-sobre todo- por su eficacia de separación, la cual es sin par. Una eficacia que, reducido el sufrimiento, puede permitir a un sujeto vivir -y morir- no siendo tan ignorante de sí mismo, pero además ser más responsable, más deseante y en algunos casos, llegar a ser otro, eso sí, no sin resto de goce incurable. Un análisis puede ser tan eficaz que puede cambiar un destino, al producir cambio en la relación del sujeto con su Real de goce más propio.

III. La posible eficacia del psicoanálisis, en extensión, aún.

¿Nos sobrevirá el psicoanálisis?. Nunca fué facil su presencia en lo social, en la cultura. Mucho más difícil ha sido su presencia en ámbito estatal español. En este sentido, creo que podemos sostener que el psicoanálisis no ha sido muy eficaz, en cuanto a su incidencia como corpus de conocimiento, como saber, en lo social. Una de las causas -excepciones a parte- quizás ha sido una inhibición, -una resistencia- si quieren, bastante generalizada por nuestra parte a la hora de sostener, en lo social, la eficacia del psicoanálisis, sus eficacias, podríamos decir. También su eficacia para, junto con otros saberes, aportar el suyo propio para la compresión del malestar en la civilización en sus distintas manifestaciónes, según época, como en su momento hicieron tanto Freud como Lacan, cuya vigencia continua. Ahora, la dificultad no és menor que antaño con la hegemonía del discurso neo-capitalista y de la ciencia, ésta como modalidad de saber que pretende ser el único verdadero. Pero tampoco, el psicoanálisis vivió sus "Felices Años Veinte". La dificultad no es menor en este mundo globalizado del "no dejes para mañana lo que puedas consumir hoy", donde la ciencia se erige como garantía última de la verdad y donde el furor por evaluar y diagnosticar y para ser evaluado y diagnóstico está a la orden del día, en la misma medida que la avidez de controlar por parte el estado apenas tiene límite.

Tiempos donde el discurso capitalista hace cada vez más individuos, "todos proletarios", consumidores sin cesar y vende la ilusión -que es engaño- que con los "gadgets" se recupera el goce perdido. Por otra parte, lo científico y/o aún más, lo pseudocientífico lo invade todo, pero aquello que se nos vende como científico, ni siempre lo es, ni, por otra parte, siempre es eficaz no ya solo frente al sufrimiento actual ya que su ineficacia y su ineficiencia se manifiesta -a veces- en otros ámbitos del conocimiento. Así, por ejemplo,¿fué eficaz una investigación “haig tec”, de ya hace unos años, de un equipo de brillantes ingenieros informáticos USA, sobre inteligencia artificial en la que se trataba de construir una computadora -antes se llamaba así- que pensase como un humano?. Después de muchos esfuerzos y de cientos de millones de las antiguas pesetas tuvieron que desistir de su empeño, cambiar todo el diseño de la investigación renunciando al objetivo inicial al informarse que…el pensamiento tiene una raiz inconsciente. El psicoanàlisis-como corpus de conocimiento-ahí hubiera podido ser eficaz. Posiblemente la lectura de algún artículo de Freud les hubiera ahorrado mucho trabajo y recursos -…que a veces son públicos-.

Ahora, donde las diatribas contra el psicoanálisis arrecian, se mutiplican y se expanden por doquier a toda velocidad -con los avances tecnológicos que favorece la globalización- es cuando más es necesaria la presencia de los psicoanalistas en lo social, por mucha globalización que haya, ya que, sino, como decía Freud: se empieza cediendo en las palabras y se termina cediendo en las cosas. Dimensión ética de no empezar cediendo en las palabras para sostener la hipótesis del incosnciente, en la cultura, en "lo social". Por otra parte-y esta és una de sus grandes bazas, creo, el psicoanálisis, cada análisis opera de manera antiglobalizante con el intento de permitir a cada analizante conocer su singularidad -que en última instancia es de goce-. Ética del psicoanálisis diferenciada de la de los discursos hegemónicos, que empujan a la globalización de lo mismo, disminiyendo i/o anulando la particularidad subjetiva de cada quien. Quizás la impostura de las TCC, con su fundamentalismo cuantificador (religión del número,), consista en vender que lo suyo es ciencia. Llenos de "evidencias científicas", apenas hacen una ciencia de ficción, o mejor dicho ni llega a ser una ciencia de "fireta" -diríamos en catalán-, de “baratija”, de “cartón piedra”. Para las TCC, lo síntomas son errores de cognición y/o de aprendizaje. Comportamientos desadaptativos que hay que reeducar. Ilusión del control de la voluntad, al no querer saber nada de la división del sujeto, de su dimensión inconsciente y de su real que es sin ley. Propuesta terapéutica que casa bien con el furor y con la avidez de control de las administraciones -en un proceso de protocolarización sin trégua- y con la obscenidad dineraria de las farmaceuticas y de sus lobbies.

Pero la desidencia del síntoma contina y continuarà…molestando. Ante tal ofensiva, de falta de respeto hacia lo subjetivo humano, el psicoanálisis tiene mucho que "leer" y que decir, pero para ello tiene que ser eficaz, en extensión. Tengamos presente la setencia lacaniana: "La religión es indestructible. El psicoanálisis no triunfará. Sobrevirá o no". ¿Puede entonces ser el psicoanálisis más eficaz que antaño, en extensión?. No olvidemos, por otra parte, que sin oferta no hay demanda. En fin, para su discusión propongo algunas condiciones, que quizás sean de posibilidad, para que el psicoanálisis pueda ser algo más eficaz, aún, en extensión:

1. No renunciar a lo propio del psicoanálisis, a la eficacia que le es propia sin menospreciar ni dejar de reinvindicar -también- la terapéutica. Reinvindicar que también puede ser útil para la compresión del malestar en la civilización y en otros campos del saber. La forma no puede ser otra, que ex-sistiendo, haciendo valer lo propio, frente a las psicoterapias y frente a los otros discursos.

2. La presencia del "psicoanalista-ciudadano" (expresión que tomo de E. Laurent). Un analista ciudadano en el sentido -por lo menos- de entender y ser consciente que hay una comunidad de intereses entre el discurso analítico y la democracia.

3. Un poco más de autocrítica en relación a la resistencias en la poca incidencia-eficacia del psicoanálisis en lo social y en como favorecerla, no vendría mal. El cartel puede ser un dispositivo eficaz para realizar este trabajo.

4. Quizás habría que profundizar en el tema de la evaluación en psicoanálisis -podria ser un tema para unas jornadas. En un tipo de evaluación, que sin renunciar al caso por caso, pueda transmitir, en lo social, las eficacias que un análisis puede lograr. Creo que estas son evaluables, y no solo mediante el pase, por ejemplo. Sin ir más lejos, ¿algunos analizantes no hablan de los logros que su recorrido analítico les ha proporcionado?.

5. A nivel institucional, una sólida y coherente política (táctica y estrategia) en relación al psicoanálisis es extension creo que se hace necesaria, por parte de nuestras instituciones.

6. Finalmente, hacer una critica, una denuncia, ésta en el sentido de develar lo que hay detrás de la "evidencia científica" de las psudociencias "psy", que postulándose como científicas frente al sufrimiento actual, critican al psicoanálisis, no ya solo por no ser científico, sino también por su falta de eficacia y incluso por su falta de ética. Ejercicio de crítica y de denuncia también hacia aquellos hospitales que mandan a sus profesionales "psi" diagnosticar anualmente un tanto por ciento de TDAH, por ejemplo. O aún más, a aquellas administraciones que en la linea más pura y dura de pensamiento único toleran e incluso promueven una determinada orientación (cognitivo-conductual, por ejemplo) para diagnosticar y tratar el sufrimiento humano, descalificando a otras opciones, faltando así al respeto y hurtando cualquier posibilidad de elección al ciudadano, al tratarlo como un usuario-súbdito. La batalla por la supervivencia del psicoanálisis no está ganada, pero ni mucho menos perdida -en buena medida dependerá de lo que hagamos-. Por otra parte creo que hay indices de un cierto despertar (La Plataforma “PsicoanálisisSigloXXI”, puede ser un ejemplo de ello). La lucha por preservar la hipótesis del inconsciente en la cultura es una responsabilidad ética que nos concierne a todos; pero además, en ello va la pervivencia del propio psicoanálisis, como práxis clinica.

Isidre Bosch Vallès

iboschva@copc.es

Tarragona, 2009


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