diumenge, 24 gener de 2010

EL PROBLEMA DE LA PERVERSION EN LA MUJER


Carmen Lafuente
10457clb@comb.cat

Consideraciones introductorias sobre la perversión.

La perversión es un reto para el psicoanálisis, tanto desde el punto de vista de su conceptualización teórica como desde su abordaje clínico, pero a pesar de ello el psicoanálisis no puede obviar la cuestión de la perversión por muchos motivos, probablemente el más importante de todos ellos es que concierne al ser hablante, ya que desde Freud sabemos que la propia sexualidad humana es perversa .

El término de perversión es muy desafortunado porque está muy marcado por un tono moralista que remite a perversidad, hasta tal punto que ha sido suprimido de los manuales DSM, en los que ahora en su lugar encontramos las llamadas parafilias en el apartado de trastornos sexuales. Esto ocurre con muchos de los diagnósticos psiquiátricos clásicos que están cargados negativamente por lo que han conllevado de estigmatización social , como la histeria, la esquizofrenia y la perversión.

La perversión es también un desafío social ya que cuestiona los ideales establecidos de las relaciones heterosexuales, la familia tradicional, así como la supuesta “ normalidad sexual genital ”. Es por ello que muchas veces se pretende neutralizarla explicando la sexualidad como el resultado de la biología , de algo congénito con lo que un sujeto llega a este mundo, un destino sexual resultado de una constelación genética. La pregunta sobre si el sujeto homosexual, nace o se hace, o si la responsabilidad es de la sociedad no son sino formas de negar la decisión y la responsabilidad del sujeto frente a su deseo.

Hemos visto en los últimos años un cambio significativo en la aceptación social y legal de ciertas prácticas sexuales, y eso conduce a muchos sujetos no heterosexuales a la consulta del analista. A medida que la represión sexual social disminuye, el sujeto se encuentra cada vez más confrontado a sus propias elecciones y eso también produce síntomas que ya no se pueden achacar a la sociedad . El psicoanalista recibe cada vez con mayor frecuencia demandas de análisis de sujetos homosexuales o de sujetos con conductas o prácticas sexuales que se pueden calificar de perversas, pero que pueden entrar en el dispositivo analítico a poco que éste les acoja y que el psicoanalista no ignore la realidad sexual del inconsciente .

Ejes en torno a la perversión.

La perversión ya desde Freud, no es concepto unívoco , dado que se extiende y forma parte de un amplio abanico que va desde lo que llamamos sexualidad humana, hasta lo que constituye una estructura clínica en si misma. Es por ello que para abordarla hay que diferenciar entre :

1. La Perversión como estructura clínica. Es una de las modalidades de defensa frente a la castración materna. El mecanismo es la Verleugnung, es decir el desmentido de la castración. El sujeto perverso ha visto la falta en la madre, hay una inscripción de la misma en el inconsciente, pero esta ha sido luego desmentida, o denegada. En la neurosis el tipo de defensa es diferente e incluye una inscripción de la castración , y una represión posterior. En la psicosis no hay inscripción de la castración que está forcluida.

2. La sexualidad perversa , que incluye tanto la infantil como la vida pulsional adulta. Es lo que denomina Freud perversión polimorfa. Se trata de la falta de organización de las pulsiones parciales bajo la primacía fálica. Esta perversión polimorfa no es exclusiva de la infancia, si no que constituye una predisposición humana. No está ligada a la edad , sino a las pulsiones, ya que es la pulsión la que es perversa polimorfa, por la pluralidad de los objetos a los se dirige y porque el goce castrado es el goce fragmentado, parcializado.

3. Los fantasmas neuróticos : La incidencia del inconsciente en la vida sexual del neurótico se expresa a través del fantasma. Freud empezó a interesarse por la perversión como estructura clínica, a partir de los relatos de las fantasías sexuales de sus pacientes neuróticos , relatos que son perversos . Lacan dice que los neuróticos sueñan con ser perversos y Freud en la misma línea, considera que los fantasmas perversos son inconscientes en la neurosis y conscientes y actuados en la perversión . Pero en ocasiones en los neuróticos las tendencias reprimidas pueden hacerse conscientes y actuarse, es por ello que no podemos hacer un diagnostico diferencial desde el punto de vista fenomenológico.

4. La perversión generalizada: Este calificativo no se encuentra ni en Freud ni en Lacan pero tiene éxito en la literatura psicoanalítica actual y encontramos al respecto muchas entradas en Google como nos indica S Askofaré . Freud tomó la noción de perversión de la psicopatologia clásica pero la amplió a conceptos como la sexualidad infantil, la sexualidad humana, la pulsión, y por ello desde el psicoanálisis podemos hablar de perversión generalizada, que no significa perversión como estructura clínica .

Lacan con la introducción del objeto a , de los discursos y del concepto goce hace aparecer un nuevo campo el campo lacaniano, no reductible a la palabra y el lenguaje. Ese campo lacaniano ha tenido mucha incidencia sobre conceptos como el de perversión. Para Lacan tampoco la perversión quiere decir únicamente una estructura clínica sino un tipo de goce determinado por un discurso . En consecuencia no todos los que practican la homosexualidad son perversos y de ello tenemos un buen ejemplo en la sociedad griega y su tolerancia respecto a la homosexualidad masculina . Tenemos pues que diferenciar en la perversión un aspecto estructural relativo al goce particular de cada sujeto, y otro histórico que en nuestra sociedad está influido por el discurso capitalista y por los avances de la ciencia .

¿Produce este discurso un tipo de perversión propia ? El discurso capitalista produce una forclusión de la castración (que no es lo mismo que la forclusión del significante del Nombre del padre). Lo que de ello se deduce es que el discurso capitalista es el único que no está fundamentado en la renuncia al goce y produce la creencia en un goce posible y un empuje al goce, al plus de goce , en detrimento del deseo. Goce no sexual, no causado por el cuerpo del partenaire sexuado.


El diagnostico de perversión:

Psicoanalíticamente distribuimos los diagnósticos clínicos en tres ejes: la neurosis, psicosis y perversión , pero muchas veces la distinción entre ellos es difícil . Máxime cuando sabemos que la sexualidad humana conlleva en si misma la perversión, y el fantasma también. Es por ello que encontramos rasgos perversos en la neurosis y en la psicosis también.

¿Cómo situarnos para distinguir la posición perversa en relación a la castración y al fantasma, de la perversión como estructura ?

 Diferenciaremos entre los actos o las conductas perversas y el deseo del sujeto que es siempre inconsciente. No podemos diagnosticar una estructura perversa por una conducta perversa ni por unas fantasías perversas.

 La diferencia no siempre se encuentra en la ausencia de culpa, tal y como señala Berenguer . Se ha tendido a pensar que el perverso está sistemáticamente carente del sentimiento de culpabilidad, pero esto no es siempre cierto. La presencia de sentimiento de culpabilidad o de una pregunta sobre su responsabilidad subjetiva en sus actos no exime radicalmente del diagnostico de perversión.

 La pulsión no es la perversión. La pulsión tiene una estructura de circuito en torno al objeto, de ida y vuelta . Por ello Freud describe las vicisitudes de la pulsión y entre ellas la transformación en lo contrario y la vuelta contra sí mismo. En relación a ello señala la existencia de los pares sadismo- masoquismo y voyeurismo-exhibicionismo. Esto no se encuentra en la perversión en la que el sujeto ocupa una posición fija que no es reversible en relación al otro.

 El fantasma tampoco es lo mismo que la perversión. El fantasma es un escena imaginaria construida sobre una frase que tiene una estructura de lenguaje. Es una respuesta al enigma del deseo del O, S(barrado)<>a que da cuenta de la relación del sujeto con el objeto que el fue para el deseo del O.

 En los Seminarios “ La relación de objeto”, “Las Formaciones del inconsciente” , “La angustia” y en el escrito “Kant con Sade” de Lacan encontraremos bastantes referencias que nos servirán para situarnos en relación a la perversión y que resumiendo muchísimo serían :
1. La presencia de una versión fetichizada del falo.
2. El hecho de que el perverso remite al otro su alienación, su división pero a costa una identificación a un objeto fetichizado . En el perverso, la fórmula es aS (barrado) , que indica que el perverso se vuelve objeto para una voluntad de goce.




Freud y la perversión. El fetichismo

En Freud se mantiene siempre la diferencia entre la estructura perversa y la sexualidad polimorfa que son las pulsiones parciales en su inorganización bajo el primado fálico. Para Freud la sexualidad polimorfa no es exclusiva del niño. En realidad lo que es polimorfo es la pulsión, pero ya sabemos que hay que diferenciar la pulsión de la perversión como estructura clínica.

Su modelo de la perversión es el fetichismo. En su artículo homónimo habla de dos hombres que han acudido a consultar, pero no por el fetichismo ya que por lo general están muy conformes con él. Es muy interesante el caso del joven que tiene como fetiche “un brillo en la nariz” Glanz auf der Nase . Freud analiza el caso apoyándose en la estructura de lenguaje del inconsciente y llega a la conclusión de que el chico cuando era pequeño hablaba en inglés y transformó la palabra “Glance: mirada” en la palabra alemana Glanz que significa brillo, así que en realidad el fetiche era la mirada sobre la nariz.

El fetiche no es sino el sustituto del pene materno, en el que el niño creyó y al que no quiere renunciar. Lo que hace es desmentir o denegar la castración materna . La percepción se ha conservado, pero se repudia.

En realidad el fetiche es una especie de monumento a la castración, el estigma indeleble del desmentido realizado. Hay una doble actitud en el fetichista ya que el fetiche mismo aloja tanto el desmentido como la afirmación de la castración

El establecimiento del fetiche se ajusta a cierto proceso que recuerda la detención de la memoria en las amnesias traumáticas: así lo ultimo que se vió antes de los genitales femeninos: la piel, las braguitas, el zapato...constituirá el fetiche.

Finalmente es importante decir que no se encuentran en la literatura casos de fetichismo femenino.

Freud y la sexualidad femenina

Freud reflexiona sobre el difícil tema de la sexualidad femenina desde el inicio de sus elaboraciones teóricas y hasta bien avanzado su corpus teórico, siempre intentando ampliar y esclarecer sus conocimentos sobre la cuestión, y sin escamotear los límites de sus alcances.

En 1905 en “Tres ensayos para una teoría sexual” pone las bases de su concepción de la sexualidad que resumidamente se puede definir a través de la existencia de un monismo sexual en los dos sexos. El único órgano reconocido por el niño en los dos sexos es el pene clítoris. La vagina permanece ignorada.

En 1923 en “La organización genital infantil” completa las opiniones vertidas en Tres ensayos. La fase fálica es únicamente descrita en el hombre y Freud afirma que en las chicas las características de dicha fase son poco conocidas

Freud en 1924 en su artículo “La desaparición del Complejo de Edipo” articula la amenaza de castración con el final del Complejo de Edipo. Para el chico está claro, la salida del Edipo se realiza bajo la acción de la amenaza de castración que es efectiva únicamente cuando el niño ve los genitales castrados de la madre. Como consecuencia del declinar del complejo, las cargas de objeto son abandonadas y sustituidas por identificaciones La autoridad de los padres introyectada en el yo constituye el Superyó

Para la chica, los conocimientos se hacen más oscuros. La mujer desarrolla un Complejo de Edipo , un superyó y un período de latencia pero se pregunta ¿ podemos atribuirle un complejo de castración y una organización fálica, dado que ella está de antemano castrada? La envidia del pene es lo que hace entrar a la chica en el Complejo de Edipo para buscar al padre y que éste le haga un hijo. El Complejo de Edipo es secundario en relación a la castración. Además , contrariamente al chico, ella no abandona totalmente el Complejo de Edipo , y es debido a ello que Freud se plantea la cuestión del superyó en la mujer. En este artículo Freud introduce la disimetría esencial entre chico y chica en relación al Complejo de Edipo. Para el chico el Complejo de Edipo es primario sin prehistoria y sin porvenir. Para la chica es secundario , es la amenaza de castración la que la hace entrar en el Complejo de Edipo ( no la hace salir como en el varón) , que deja siempre secuelas.

En “Algunas consecuencias de la diferencia anatómica entre los sexos” de 1925, aborda el caso particular de la mujer. La cuestión de la prehistoria le preocupa especialmente respecto a los dos sexos pero se pregunta como la chica abandona su primera adhesión a la madre y elige al padre como objeto. El chico que tiene un tiempo de comprender algo prolongado, entre la mirada sobre la falta en la mujer y la amenaza de castración. La chica por el contrario en un momento lo ve y sabe que ella no tiene pene y quiere tenerlo. A partir de ahí tres posibilidades se le abren:

1- Desmentir la diferencia de los sexos.
2- Negar su castración . La mujer sufre una herida narcisista y desarrolla un sentimiento de inferioridad. La envidia de pene provoca celos e una intenso odio hacia la madre a la que culpa de no haberla provisto de pene.
3- El reconocimiento de la diferencia de los sexos obliga a la chica a alejarse de la masculinidad y a renunciar a su deseo de pene poniendo en su lugar el deseo de tener un hijo – a través de un sustituto del padre. Para ello es necesario que el padre haya privado a la chica.

Freud deja pasar seis años antes de escribir “La sexualidad femenina” en 1931 y retoma el tema de la prehistoria del Complejo de Edipo que en la chica es muy potente. Señala el difícil recorrido de la niña: triple cambio: cambio de objeto, zona y de actividad. Se sorprende de que la chica a pesar de ser sexualmente pasiva tenga una orientación muy activa hacia la madre y el deseo de hacerle un niño. Será la imposibilidad de que esta relación tenga un resultado real, junto con el descubrimiento de la castración en la madre, lo que hará posible la ruptura de esta unión entre madre fálica e hija

Un año después en 1932, escribe “La feminidad “ en las Nuevas conferencias sobre el psicoanálisis. Señala que la masculinidad o la feminidad son caracteres desconocidos que la anatomía no puede aprehender. Nuevamente señalará la importancia de la prehistoria edípica en la mujer que solo el reconocimiento de la castración materna hará abandonar.

En resúmen, hay en Freud una dificultad de conceptualizar la sexualidad femenina a partir únicamente de la referencia fálica, y del Complejo de Edipo . Es por ello que conceptos como el superyo femenino o la castración dejan aspectos sin esclarecer.

Introducción a la diferencia de los sexos

De Freud a Lacan encontramos un salto importante respecto a la conceptualización de la diferencia de los sexos y la problemática femenina. Freud a partir de su descubrimiento de la fase fálica que responde mediante un significante único de la diferencia de los sexos en el inconsciente, distingue a los dos sexos mediante el tener: uno lo tiene y la otra no. De ello se deducen dos consecuencias subjetivas, para el que lo tiene, el temor de perderlo, y para la que no lo tiene, la envidia de tenerlo. Por un lado encontraremos una estrategia defensiva, de protección “el miedo del propietario”, mientras que por el otro diferencias estrategias posibles.

Como comentamos Freud en “”Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica de los sexos” nos enumera las diferentes posiciones de la mujer respecto a la falta. Una consiste en eludir completamente el sexo, la segunda desmiente la falta, con la esperanza de adquirir un substituto por si misma, es lo que Freud llama el complejo de masculinidad, la tercera, por el amor al padre, consiente y renuncia a tener un pene, pero con la esperanza de obtener algún día un niño compensatorio. Es una posición de espera pero que pasa por la mediación del hombre, del cual recibirá el sustituto fálico bajo la forma del amor o del don de un niño.

La mujer freudiana es la que encarna el objeto de deseo de un hombre, toma su valor fálico de un hombre y el goce que un hombre obtiene de ella, causa su deseo.

Lacan , contrariamente a Freud , ha acentuado en primer lugar la dimensión del ser, o más bien de la falta en ser, que es común a todos, hombres y mujeres, como efecto del lenguaje en el ser humano. En el tema del sexo, la problemática del tener se combina con la del ser. Esto lleva a Lacan a distinguir al hombre y a la mujer de forma algo diferente a Freud . El hombre, aunque sufra la falta en ser , la compensa mediante el tener y el goce fálico. La mujer, por el contrario conjuga falta en ser con la privación del órgano, pero esta falta en cierta forma redoblada le abre la posibilidad de una solución que consiste en obtener un efecto de ser de su relación con el hombre, es decir de ser el falo. De ahí la formulación posible de la diferencia de los sexos mediante la oposición de un tener a un ser.

Más adelante formulará la diferencia en términos de tener o ser el síntoma (en lugar del falo, en el Seminario sobre Joyce). No son equivalentes, ya que el falo es una función negativa de falta, mientras que el síntoma es una función positiva de goce. También diferenciará a la histérica como la que no quiere ser el síntoma de un hombre .

Pero Lacan además, aborda la problemática femenina desde una perspectiva nueva, la del goce. Recordemos que Freud, entiende la cuestión femenina, su deseo, estructurado por el Complejo de Edipo, que explica la sexualidad femenina por el amor al padre, y teniendo como única referencia a la castración , que desemboca en la envidia de pene. De ello se deduce que lo que define a una mujer en la diferencia de los sexos, es lo que ella es para un hombre. O sea, de dicha lógica se concluye que el problema de la condición femenina es aceptarse como objeto de deseo de un hombre.

Lacan , sigue a Freud, pero añadirá a partir de 1972 , que el destino de la sexualidad femenina , no se puede tratar únicamente por la referencia al falo. Hay un suplemento de goce que está más allá del falo, es lo que Lacan llamará goce Otro, que está más allá del significante y es imposible de decir. No significa que la mujer sea enteramente Otra en relación al falo, si no que ella tiene la posibilidad de un suplemento que obtiene a condición de pasar por el falo. Ella debe pasar por la ley fálica instaurada por la ley paterna, pero tiene un extra, que está más allá del goce fálico, pero del cual nada se puede decir, solo se experimenta. Es por ello que Lacan dirá que La Mujer no existe, y es que no hay significante de La Mujer. Lo que se deduce es que , siguiendo a Lacan, la mujer no está toda ella determinada por lo que ella es para un hombre, ya que la ley fálica no la sujeta completamente.


La perversión en la mujer

¿Qué relación hay entre la perversión y la mujer? Freud a partir de sus observaciones sobre el fetichismo, dedujo que en realidad la perversión es una posición subjetiva que concierne al varón, al que le corresponde una modalidad del deseo que puede ser considerada perversa. Remarca como un carácter específico de la sexualidad masculina, la conjunción de la degradación del objeto sexual con la sobrestimación de algunos de sus rasgos como condición erótica. Así el “Hombre de los Lobos” y su debilidad por las nalgas de las sirvientas es un claro ejemplo.


Freud no concede a la mujer esta disposición a la sobrestimación sexual característica de la perversión, sin embargo en una nota a “Tres ensayos para una teoría sexual” en 1920, considera que las mujeres pueden hacer de sus hijos un objeto de sobrevaloración sexual. En la equivalencia del falo al niño, las mujeres encuentran la posibilidad de hacer del niño ese objeto postizo que desmiente la castración à a/-j. Lacan en su nota a Jenny Aubry en 1969 dice que el niño puede encarnar un primordial rechazo, hacerse testigo de la culpa edípica y servir de fetiche. El niño en su relación dual con su madre le da de manera accesible, sin mediación, el objeto mismo de su existencia apareciendo en lo real. En el seminario 4 encontraremos también que Lacan plantea que no hallamos la perversión fetichista en la mujer, porque ésta se jugaría en relación a los hijos. Pero ¿se trata de un fetiche en el verdadero sentido de la palabra?


Colette Soler en el seminario “Le symptome et l’ analyste”, aclara algunas cosas en relación al tema que nos ocupa. Dice que la estructura perversa, en el sentido de las perversiones que podemos recensar, es extremadamente rara, por no decir inexistente en las mujeres, pudiéndose concluir que la estructura perversa está ligada a la constitución misma del deseo masculino. Es la tesis de Freud y la de Lacan que dice en “Subversión del sujeto”: “el hombre, sexo débil respecto a la perversión”. La tesis clásica consiste en decir que las mujeres tienen su propia perversión, que es la maternidad. Es cierto que Freud entiende al niño situado como falo de la madre y Lacan, además de esta opción lo sitúa como un objeto a para la madre. Entonces se puede interpretar que la maternidad femenina sería un Verleugnung que pasa al acto. Pero esta es una interpretación errónea ya que la maternidad no convierte a las mujeres en perversas. Únicamente se puede decir que las mujeres cuando son madres se insertan en el campo de la perversión generalizada, en el goce castrado, el de la parcialidad del objeto a.

Lacan pone en duda la perversión en la mujer o bien le da una explicación diferente de la perversión masculina. Veamos este extracto de “Ideas directivas para un Congreso sobre la sexualidad femenina” :”El estudio del marco de la perversión en la mujer abre otro sesgo. Habiéndose llevado muy lejos, para la mayoría de perversiones masculinas, la demostración de que su motivo imaginario es preservar el falo que es el que interesó al sujeto en la madre, la ausencia en la mujer del fetichismo que representa el caso casi manifiesto de ese deseo, deja sospechar un destino diferente de ese deseo en las perversiones que ella representa”

En el Seminario “Aún” el falo se define como una función lo que va a permitir utilizar argumentos estrictamente lógicos para situar la perversión del lado masculino. Los hombres y las mujeres son significantes. Una mujer busca un hombre como significante y un hombre busca a una mujer como objeto que solo se encuentra por el discurso que la hace no-toda. El hecho de que una mujer sea no-toda definible en el significante la hace apta para encarnar el objeto por el cual la relación sexual del varón desemboca en el fantasma. Es a partir de eso que muchos casos de perversión femenina descritos en la literatura analítica están en función del fantasma masculino, como dice Lacan respecto al masoquismo femenino.

Además y en esa misma línea de argumentación Lacan en “El deseo y su interpretación” dice que en la mujer hay similitud en su fórmula inconsciente con la del perverso. Ahí, dice C. Soler no apunta a la madre sino a la singularidad de las mujeres en el sentido en que una mujer se sitúa como objeto del deseo masculino, fetiche del deseo masculino. Si añadimos que una de las cosas que la motivan a ir ahí es la fetichización del órgano masculino entonces hay una similaridad, ya que ella lo es y lo tiene como el perverso . Pero el hecho de que ella se sitúe en ese lugar no significa que tenga un interés un gusto en ello. No es su opción – como en el caso del perverso, sino que se trata del resultado de la ley simbólica de los intercambios que las sitúa en el lugar de los objetos intercambiables.


Veamos las consecuencias que las fórmulas de la sexuación tienen sobre el fantasma:

1- Al situar a la mujer como no-toda, está excluida de la posibilidad de estructurar su deseo de manera perversa ya que el objeto está de su lado. Le queda la posibilidad de vivir una relación al Otro en la cual ella se sitúa como fetiche o tomar a su hijo como obturador de su goce suplementario.
2- Del lado masculino, Lacan habla de la división del sujeto, del lado femenino de L/a Mujer. Una hipótesis posible podría ser que la mujer , al ser no-toda , se ahorra a través de la escisión de su goce la necesidad de la Verleugnung.
3- Si la estructura perversa se define en función de la posición instrumental del saber no encontramos en la mujer una contrapartida de ese saber, privada como está de un saber sobre el goce que la constituye como no-toda.
4- Recordemos que Lacan dice de Sade que no es engañado por su fantasma . Sabe de lo que se trata en lo que concierne al goce. La mujer, sin embargo no puede decir nada de su goce, Nuestras colegas, las damas analistas ¿qué nos dicen de la sexualidad femenina? No todo. Es sorprendente. No han hecho avanzar ni un ápice la cuestión de la sexualidad femenina. Debe haber en ello una razón interna, ligada a la estructura del aparato de goce.


Para concluir, la tesis de Lacan para excluir a la mujeres de la perversión y que va desde el seminario de ´”La angustia” hasta “L’ Etourdit”, es que aunque la mujer se articula como objeto del fantasma del hombre, ella se articula no toda. En tanto no- toda una mujer es lo contrario del perverso ya que el goce suplementario es lo contrario del goce causado por el objeto a, pues está excluido del campo del goce castrado que es el de la perversión generalizada.





Bibliografía :

Freud, S. : Tres ensayos sobre un teoría sexual. 1905. Obras completas.
Freud, S. : El sepultamiento del Complejo de Edipo .1924. Obras completas.
Freud, S. : El fetichismo. 1927. Obras completas .
Lacan, J.: Sem IV. La relación de objeto .Apartado: Vías perversas del deseo. 1956-7 Paidós.
Lacan, J.: Seminario V. Las formaciones del inconsciente.1957-8. Paidós
Lacan, J.: Seminario X La angustia . Clases 13, 14, y 15.1962-3. Paidós.
Lacan, J.: Seminario XX. Aún. Clases 6 y 7 .1972-3.Paidós.
Lacan, J.: La significación del falo. 1958. Escritos .Siglo XXI.
Lacan, J.: Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina. 1960. Escritos .Siglo XXI.
Lacan, J.: Kant con Sade .1962. Escritos . Siglo XXI
Lacan, J.: Nota a Jenny Aubry. 1960. Analyticon. Ed Correo /Paradiso.
Berenguer, E. El reto de la perversión . Freudiana 26.
Askofaré, S. La perversión generalizada. Realidades sexuales del inconsciente. Volumen preparatorio a la cita internacional de los Foros del Campo lacaniano 2006
Soler, C. Le symptome et l’ analyste. Seminario 2004-5. Clase 12.
Soler, C.: La malédiction sur le sexe. Seminario 1996-7. Clases 10 y 11.
Soler. C.: ¿A qué se le llama perversión? Asociación Foro del Campo Lacaniano de Medellín.
Soler,C..La histeria en el discurso de la ciencia. Quarto 48/49

3 comentaris:

  1. Si no ha leído antes sobre psicoanálisis debería omitir sus comentarios sobre el articulo.

    ResponElimina
  2. Muchas gracias, ha sido de gran utilidad, muy práctico el artículo y preciso conceptualmente. Saludos

    ResponElimina
  3. Estimada Carmen Lafuente, muy interesante su artículo. ¿Qué sucedería por ejemplo en el caso de la anorexia, afección eminentemente femenina, donde el culto al cuerpo flaco vela el corte de la castración, y adquiere la función perversa del fetiche?¿Podría explicar una estructura perversa la obsesión escópica por una imagen embebida en un goce poco normado, el aplastamiento de los caracteres sexuales de lo real del cuerpo como negativa a entrar en la ley (3º tiempo del edipo), y el llamado a la falta en el otro por la vía de producir su angustia al contemplar el estrago en el cuerpo?. Muchas gracias.

    ResponElimina