dissabte, 14 d’abril de 2012

POSICIÓN SEXUAL Y FINAL DE ANÁLISIS

Carmen Lafuente


El presente texto fue presentado en el Espacio Escuela del Fòrum Psicoanalític Barcelona (EPFCL-FPB) el  18-02-11

En la sesión precedente del Espacio Escuela, Monseny, citaba la ponencia de Bousseuyroux en Roma titulada: Tapón de lo real y salida del análisis referida a un testimonio de un análisis en donde aparecía el recorrido analítico en dos partes, la primera,  en la cual el sujeto va en busca de la verdad mentirosa, y la segunda en donde se desprende de esta búsqueda y se dirige hacia el encuentro de lo Real.

Este doble proceso es frecuente en los recorridos analíticos  y se comentaba  que con  frecuencia  en el obsesivo aparecía este segundo tiempo, mientras que la histeria se detendría más en la  dimensión de la búsqueda de la verdad.

Aplicando este razonamiento a la entrada en análisis, se podría deducir  que la histeria, entraría  más fácilmente en el dispositivo analítico, es decir en una histerización, que el obsesivo, aunque los dos tienen que pasar por el discurso de la histeria. Consecuencia de ello pues, la siguiente hipótesis: ellas entran mejor, pero ellos salen más fácilmente. Evidentemente es una hipótesis de trabajo discutible, pero tiene la virtud de plantear la cuestión acerca del final de análisis y la posición sexual, tema clásico del  psicoanálisis freudiano, por el que me he interesado tras lo escuchado en el Espacio Escuela mencionado y que hoy voy a desarrollar aquí con vosotros.

 Introducción

Freud  marcaba una diferencia entre el final de análisis en los hombres y en las mujeres. Así en Análisis terminable e interminable dice que el proceso analítico  llega a un tope, el penis neid en la mujer y la protesta viril en el varón. Lo explica mediante el rechazo de la castración por parte de ambos que quedará como el resto freudiano infranqueable de la cura.

Esta explicación freudiana se funda en una orientación de la cura centrada en el Edipo y en el falo. Lacan, irá más allá y tomará una orientación que aborda lo femenino, desde una sexuación que incluye un más allá del Edipo. 

La sexuación en Lacan significa una posición subjetiva con respecto al goce, una del lado masculino que implica una excepción y un para todo y del lado femenino, una ausencia de excepción y un no todo, tal y como encontramos en L’ Etourdit.

La pregunta que nos hacemos es qué papel juega, desde la enseñanza de Lacan, la diferencia de los sexos en el final de análisis.

Diversos autores han explorado este tema. Me remitiré en mi trabajo a los que he consultado para esta presentación, y que tienen posiciones diversas. Naturalmente, esta recensión no agota el tema. 

Morel: A favor de la diferencia

G Morel, en un trabajo de 1992 considera que hay una diferencia evidente entre el final de análisis de los hombres y de las mujeres.

Para tratar la cuestión del final de análisis despliega dos cuestiones.

 La primera:  el atravesamiento del fantasma.

El atravesamiento del fantasma como modo de finalización, es definido por Lacan en la Proposición de 1967 . Recordemos que Lacan escribió la proposición antes que  las fórmulas de la sexuación , aunque en el Informe de Daniel Lagache adelanta lo que llama las fórmulas del deseo masculino: f (a) y del deseo femenino A/(j) , pero que  no son exactamente lo mismo. 

Morel considera que al definir de este modo el  final,  este se “masculiniza”, en el sentido de que el fantasma está del lado masculino. Sin embargo, eso no significa que la mujer no tenga fantasma. Se constata pues que la  No- toda,  tiene un fantasma y que además generalmente es histérica. Pero dice la autora   : Para las mujeres histéricas el fantasma es más fácil de atravesar porque tiene una relación más suelta con eso, y porque el fantasma es más parcial. Una mujer tiene su fantasma pero tiene otro goce , por eso una mujer puede atravesar su fantasma sin que todo el goce haya sido concentrado en eso.

Siguiendo con las fórmulas, otra cuestión que aborda en relación al goce suplementario es que se puede considerar que el final de un  análisis, debe tocar algo de S (Abarrado) es decir de la falta del Otro. En las mujeres podríamos pensar que tienen más acceso a este S (Abarrado) y que pueden soportar mejor la falta, el vacío,  que los hombres, especialmente los obsesivos. Pero hay que diferenciar, y esto me ha parecido muy importanteentre este S(Abarrado) , que significa un goce, suplementario,  y el S(A barrado) del final de análisis que no sería el mismo,  sino que significa poder soportar mejor la falta del Otro , sin poner algo del goce para tapar dicha falta .

Tampoco sería pues este S(A/) de las fórmulas,  el inconsciente real, es decir aquel al que se llega tras haber abandonado el goce del sentido, la verdad mentirosa,  para llegar a ese punto en el que no hay nada más que añadir.  

Esta relación de las mujeres con el S(/A) plantea la pregunta de cómo se incide en  la relación con el S(A/) en un análisis. En el análisis solo se puede analizar lo que está estrictamente ligado al falo, es decir aquello que está ligado al significante, que toma una vertiente sintomática. El inconsciente no sabe nada del goce Otro, del S(A/). Pero el hecho de que el trabajo del inconsciente esté del lado del fantasma no significa que no tenga efectos sobre lo que no es inconsciente. Si se toca el goce fálico, posiblemente se toca algo del goce Otro porque están relacionados. La cuestión es si se obtienen indicios, signos de ese cambio. Esta es una cuestión que queda abierta.

Ahora bien, y volviendo al tema que nos ocupa, Morel opina que en todos los casos de mujeres, tenemos la impresión de una gran imprecisión sobre el final. Aunque haya habido atravesamiento tenemos la sensación de no saberlo todo sobre el goce del sujeto. En el caso de los hombres, es al revés, tenemos la impresión de saberlo todo sobre su goce, naturalmente en hombres obsesivos.


La segunda cuestión : compacidad del fantasma obsesivo.


El término “compresión a lo <>(1)” que desarrolló  Miller también en esta época considera que en algunos hombres al final de análisis, todo el goce se encuentra concentrado sobre un fantasma muy preciso ligado a  la pulsión. Se ve bien que al final del análisis el fantasma y la pulsión son casi lo mismo.  

Es importante señalar que esta compresión  se produce tras un largo trabajo analítico sobre el inconsciente, pero será preciso asegurarse de que el sujeto ha adquirido un saber  sobre ello, y si ha podido abandonar algo de ese goce.

¿Sería atravesable un fantasma tan compacto? Parece más difícil, y más bien, en esos casos,  nos encontraríamos con un final de análisis ligado a la identificación al síntoma, entendido como sinthome,  es decir como  forma de goce del inconsciente.

 Soler. Neutraliza la diferencia sexual.

En su seminario Variables del final de la cura de 1992-93  profundiza de forma esclarecedora en el planteamiento freudiano que propone una diferencia entre los hombres y las mujeres en relación a la castración y al final de análisis. Voy a seguirla.

Colette Soler nos  recuerda que Freud acentúa la función ineliminable de la castración  al final de los análisis y como sabemos que Lacan nunca pretendió ir más allá de la castración freudiana, lo lógico sería que tuviera en cuenta una disimetría según los sexos en el final  del análisis. Sin embargo -señala Colette Soler - que sorprendentemente  Lacan no la acentúa. Al contrario, en cierta forma neutraliza la categoría sexual cuando se refiere al final del análisis. ¿Por qué?

Freud introdujo, la diferente posición frente a la castración en ambos sexos y su incidencia en el final de análisis en el capítulo VIII de Análisis terminable e interminable. El proceso analítico, dice, acaba sobre un tope que es la roca de la castración.

Freud diferencia tres tipos de  análisis: los análisis didácticos, los terapéuticos y  los de carácter. Análisis terapéuticos son aquellos en los que aparecen muy claramente síntomas obsesivos, histéricos y los análisis de carácter son los que los problemas están centrados en el yo o en el comportamiento.  Sorprende leer hoy en día que para Freud los análisis didácticos, por razones prácticas, solo pueden ser breves e incompletos. Su principal objetivo es proporcionar al principiante la firme convicción de la existencia del inconsciente, capacitarlo para la emergencia de  material reprimido , percibir en sí mismo cosas que de otro modo le hubieran resultado increíbles,  y mostrarle una visión de la técnica que es la que ha demostrado ser eficaz en el trabajo analítico. Seguramente es por ello por lo que Freud propone que los analistas tienen que analizarse periódicamente cada cinco años

Freud plantea  en este interesantísimo texto  que la dificultad analítica  mayor y más irreductible está ligada a la diferencia de los sexos, una es característica del hombre y la otra de la mujer y dice: algo que es común a los dos sexos ha sido forzado por la diferencia de los sexos a moldearse en una u otra forma de expresión. Está claro: el complejo de castración toma una forma diferencial en el hombre y en la mujer. En la mujer como  <> y en el hombre como << temor a la castración>>. Pero aquí para el hombre no dice temor a la castración sino que dice <>.

Para pasar de<< el miedo a la K>> al <> introduce una diferencia que se explica teniendo en cuenta la incidencia de estas dos posiciones en la transferencia. Remarquemos pues que el tope es sobre la puesta en juego del complejo de castración  en la transferencia. Dice Freud que es una resistencia de transferencia que no opera más que en la medida en la que la transferencia moviliza la relación del sujeto con la castración. Freud nos da dos formas fenomenológicas del destino de la castración en el análisis: en la mujer depresión grave, a veces irreductible, en el hombre  en cuanto al <>, sobre compensación arrogante respecto a su analista.

Soler ha  señalado  posteriormente  en su libro  El inconsciente reinventado algo similar respecto a esta actitud del analizante en relación al analista  : El principio de conclusión es insoportable, y está  protegido por el horror de saber. De lo apercibido sobre el edificio del fantasma , en relámpago o no, a la conclusión de imposibilidad de la relación , hasta el inconsciente  real de lalengua , como saber no sabido, el saber adquirido, es el saber sobre un límite de la aspiración al saber, sinónimo de la castración  ... una consecuencia de este resultado, se ve en algunos sujetos, que se alivian de su propio horror de saber , convirtiéndolo en odio, del análisis y de sus agentes. No diferencia C. Soler, entre hombres o mujeres, por lo que deducimos que puede ocurrir en ambos.

Volviendo a Freud, el explica muy bien que  en el caso de la mujer si se deprime es que en el fondo pierde la esperanza de recibir, ya no cree en esta posibilidad. Así pues vemos una consecuencia  de la envidia del pene: la desesperanza. En cuanto al hombre, se formula mediante el  término de rehusar recibir   , lo que es bastante diferente. Rehúsa recibir del médico la curación, rehúsa estar agradecido al analista. Una desespera de recibir y el otro  rehúsa  recibir. Son dos fórmulas que conciernen la demanda al Otro analista.

El rechazo de la feminidad en el hombre no significa que el varón rechace una posición pasiva, señala Freud . Un buen ejemplo lo proporciona la observación de que estos hombres hacen exhibición de una actitud  masoquista hacia las mujeres. Solo se defienden de la posición pasiva con respecto a los hombres. En otras palabras, la protesta viril es solo angustia de castración. Freud lo explica diciendo que  la transferencia  lo prueba,  en la medida en que se presenta para el hombre solo en relación al hombre sustituto del padre. Vemos pues claramente que ese Otro, es el de la demanda.

Una vez analizada esta propuesta de Freud, podríamos esperar que Lacan siguiera en la misma línea y que frente al impasse freudiano diera dos versiones del pase, una masculina y otra femenina, pero este no es el casoHay por el contrario una abstención casi sistemática, tal y como muestra Colette Soler.

Para justificarlo nos remite a los textos fundamentales que repasaremos muy brevemente:

  1. Función y campo de la palabra, en cuyas  páginas finales hace referencia a la satisfacción  y a un fin en función de un sujeto pensado como una intersubjetividad.
  2. La dirección de la cura: Aquí si encontramos una mención al fin de análisis en relación al falo y una pequeña indicación sobre la diferencia de los sexos que desarrollaremos más adelante.      es preciso que el hombre, masculino o femenino, acepte tenerlo y no tenerlo a partir del descubrimiento de que no lo es. Aquí se inscribe esa Spaltung última por donde el sujeto se articula al Logos, sobre la cual Freud al empezar a escribir , nos daba en el extremo último de una obra a la dimensión del ser, la solución del análisis infinito, cuando su muerte puso en ella la palabra Nada.
  3. Informe  de Daniel Lagache, texto muy importante  ya que por vez primera evoca  un final de análisis no por la destitución del sujeto sino por la abolición del sujeto, pero sin referirse a la diferencia de los sexos.
  4. Subversión del sujeto, en las dos últimas páginas Lacan habla del impasse freudiano, pero cuestión interesante,  sin considerar que sea obligatorio como impasse.
  5. La proposición. Aunque habla del atravesamiento del fantasma y la destitución subjetiva, no comenta nada en relación a la diferencia de los sexos
  6. La carta a los italianos. Tampoco lo menciona.
  7. Seminario XI. No aparece referencia alguna.
  8. L’ Etourdit donde reformula la sexuación pero no menciona la diferencia de los sexos en relación al final de análisis
Sorprende esta ausencia sistemática  ya que Lacan a lo largo de su obra, hace una construcción sistemática de una clínica diferencial que toma en cuenta la diferencia de los sexos, en un principio tomada como obsesión - histeria, luego como la mujer y el varón y por último la clínica diferencial respecto al falo. Pero no hay una clínica diferencial del analizante y de la analizante. Hay  una elisión del carácter sexuado del analizante, en beneficio del universal de la estructura.

Si hay sin embargo indicaciones sobre los analistas hombres y mujeres, indicaciones respecto de una relación al inconsciente diferente  que podríamos resumir diciendo que las mujeres analistas serían más libres respecto al inconsciente, no las mujeres,  sino las analistas mujeres.

¿Por qué Lacan elide la diferencia sexual a nivel del analizante y solo la encontramos a la salida o más bien más allá de la salida, en la elaboración de la transferencia?

Prima el universal del sujeto


 Para aclarar porque Lacan elude hacer una clínica diferencial del analizante y la analizante al final de análisis   , Colette Soler nos dirige a La dirección de la cura, en donde sitúa el final en relación al falo: es preciso que el hombre, macho o hembra, acepte tenerlo y no tenerlo, a partir del descubrimiento de que no lo es. Aquí hay una diferencia, pero sobre el fondo de una no diferencia, por el hecho de que prioritariamente, antes de que el tener y el no tener entre en juego,  el hombre es el ser que está sujeto al lenguaje,  es el parlêtre,  que dirá luego Lacan, que debe descubrir que no lo es. Es el único texto en el que evoca esta diferencia, pero insertando el universal del  sujeto  .

Podríamos llegar a esta conclusión: uno de los motivos por los cuales Lacan, elide la diferencia sexual en el análisis,  es que el ser del sujeto  en su universal, en tanto que es efecto del lenguaje, prima sobre el ser sexuado. Podemos decir que en cada cura se analiza cada sujeto como un uno  particular, diferente de los otros y para cada uno se analiza lo que hay en el de sujeto, lo que en el participa de todo sujeto en tanto tal, que está tomado en la función fálica.

Es pues en esta dirección que se puede encontrar la respuesta a la cuestión   ; es porque Lacan prima el universal del sujeto y el paso obligado por el Otro del significante  que cuando se trata de la práctica analítica, de su entrada, de su recorrido, de su salida no acentúa la variable sexual. Solo la encontramos cuando se trata del analista   .


LAS MUJERES Y LOS HOMBRES ANALISTAS


Aquí si que tenemos otro gran tema para explorar y en el que encontramos bastantes indicaciones de Lacan.

Freud. Analizar, tarea imposible, ( para hombres y para mujeres) .


En Freud en Análisis terminable e interminable, este texto tan rico en aportes, se pregunta por el papel de la persona del analista en la cura. Recuerda a Ferenczi con el que tuvo muchos problemas a causa de su resto transferencial   , quien señala que el éxito del análisis  depende de que el analista haya aprendido bastante de sus propios errores y equivocaciones y haya corregido los puntos débiles de su personalidad. No puede negarse, dice Freud   , que los psicoanalistas no han llegado al nivel de normalidad psíquica  hasta el cual desean educar a sus pacientes. Los psicoanalistas son seres humanos como los demás...   pero a diferencia de los médicos por ejemplo que pueden trabajar y diagnosticar estando enfermos, si esto no les impide trabajar, en el caso de los analistas sus propios defectos interfieren en el correcto establecimiento del estado de cosas de su paciente y le impidan reaccionar de un modo eficaz. Por tanto es razonable esperar de un psicoanalista un grado considerable de normalidad y salud mental. Además ha de poseer alguna clase de superioridad   , de modo que en ciertas situaciones analíticas pueda actuar como modelo para su paciente y en otras como maestro. Freud pues   , considera al analista en posición de amo para el paciente   , tanto es así que califica la tarea del analista como imposible, junto a la de educar o gobernar y en ello no marca diferencias en relación a los dos sexos.

Las mujeres son las que han dicho algo sensato sobre la contratransferencia


Dirigiendo ahora nuestra lectura hacia  Lacan y sus aportes respecto a los analistas y su sexuación, en el seminario La angustia en el capítulo XIV dice:   Las mujeres analistas son las que han dicho algo sensato sobre la supuesta contra transferencia, por su mayor facilidad para captar las incidencias del deseo del Otro. La mujer demuestra  ser superior en el dominio del goce, porque su vínculo con el deseo es más laxo, la falta, el signo menos con el que está marcada la función fálica para el hombre, y que hace que su vínculo con el deseo deba pasar  por la negativización del falo y el complejo de castración, para la mujer no es un nudo necesario...

Esto no significa que ella no tenga relación con el deseo del Otro. Por el contrario , con lo que se enfrenta es con el deseo del Otro en cuanto tal, y ello tanto más cuanto que en esta confrontación , el objeto fálico solo interviene para la mujer en segundo lugar y en la medida en que desempeña un papel en el deseo del Otro. Esto supone una gran simplificación...

Esta relación simplificada al deseo del Otro es lo que permite a la mujer , cuando se dedica a nuestra noble profesión , estar respecto a dicho deseo en una relación que nos parece más libre , sin perjuicio de cada particularidad ... Esto es manifiesto cada vez que aborda el campo confusamente designado como contratransferencia.

Numerosos analistas han relatado sus experiencias de contratransferencia, en particular las mujeres analistas, Melanie Klein, Paula Heimann, Margaret I. Little y Lucía Tower, a las que Lacan rinde homenaje  especialmente en el Seminario 8 sobre “La transferencia”.

Las mujeres mejores analistas

Encontramos esta afirmación en la página 136  de la Conferencia en Ginebra sobre el síntoma de J. Lacan, respondiendo a una pregunta del público.

Pregunta: ¿La mujer es el síntoma del hombre, puede recíprocamente que el hombre es el síntoma de la mujer? ¿Para la niña o para el varoncito, el mensaje que la madre transmitirá, el mensaje simbólico significante, será sobre lo mismo, dado que es la madre quien lo transmite, trátese de una niña o de un niño? ¿Hay  una reciprocidad o una diferencia a la que no se escapa?

R: Con toda seguridad hay una diferencia   , que se debe al hecho de que las mujeres comprenden muy bien que el hombre es un bicho raro .Esto debe ser juzgado a nivel de las mujeres analistas. Las mujeres analistas son las mejores. Son mejores que el hombre analista

P: ¿mejores en qué? ¿Mejores cómo?

Está claro que son mucho más activas. No hay muchos analistas que hayan dado fe de que comprendían algo. Las mujeres avanzan. Basta con ver a M Klein. Las mujeres se adentran y lo hacen con un sentimiento directo de qué es el bebé en el hombre. Para los hombres es necesario un duro quiebre

Podemos pensar que esta referencia a lo que es el bebé en el hombre, tiene que ver con lalangue. Las mujeres tienen pues un sentimiento directo de lalangue, ya que se ocupan fundamentalmente del cuerpo del niño y de la transmisión de la lengua  materna.

Más adelante en el Seminario 27 “Disolución” , nuevamente repite la misma afirmación :  Es así mismo en eso que las  mujeres , quienes, ellas, si existen, son las mejores analistas, o a veces las peores. Extraña afirmación seguida más adelante en la misma intervención oral de la siguiente: “ellas pueden escuchar lo que del inconsciente no tiene ganas de decirse.

Las peores analistas : La dificultad para las mujeres de ubicarse en el lugar del objeto .

Lacan en   La tercera  nos dice que  para ser semblante de objeto hay que tener condiciones. Es especialmente difícil, más difícil para una mujer que para un hombre, contrariamente a lo que suele decirse. Que en ocasiones la mujer sea objeto de un hombre no significa para nada que sea de su gusto serlo. Pero, en fin, son cosas que suceden. Sucede que ella se le asemeje naturalmente. ¡Nada se asemeja más a una cagada de mosca que Anna Freud¡ ¡Debe serle útil¡

Sostener, aunque sea transitoriamente, el lugar de objeto para el deseo del otro no  es una tarea cómoda. Por ello vemos que  se recubre, se sostiene  ese lugar de diferentes  maneras, fundamentalmente con los ritos del amor   , con los ropajes fálicos y las mascaradas.


Los analistas y la diferencia de los sexos.


Comenzaremos señalando las  semejanzas existentes entre el analista y L/a Mujer. En primer lugar ambos están una posición de alteridad   . L/a Mujer por su relación con el goce Otro . El analista que encontramos   , bien en el lugar del gran Otro, en la primera parte de la cura  o bien en la posición de semblante de objeto, en ambos casos lejos de una posición  de simetría con el analizante.

Recordemos para proseguir,  que no hay un universal ni para L/a Mujer ni para el analista. Dice Lacan que el analista no existe, no hay un patrón o un modelo para el. La mujer tampoco existe ya que no toda es definible por el significante

Tras lo dicho, podemos  postular que el analista está en posición femenina, independientemente de su sexo anatómico o de su condición erótica,  porque actúa “dejándose guiar por lo que el analizante anhela hacer de él”. Se coloca, como la mujer, en posición de semblante de objeto  que causa el deseo del analizante.

El semblante se puede definir, siguiendo a Baldiz en su trabajo  La primacía femenina en el mundo psicoanalítico,  como aquello que trae lo que es del orden del silencio del sujeto a la dimensión de lo simbólico, estableciendo el vínculo entre el fuera de juego del lenguaje de la pulsión y el significante mismo. Escuchar del inconsciente lo que no tiene ganas de decirse

Ocupar el lugar del semblante es ocupar el lugar del ser, pero haciendo algo del no tener, lo cual es justamente aquello que vincula con claridad la posición femenina con la operación del analista. Hacer algo con el no-tener es un modo de referirse tanto a la función analítica como a la posición femenina. El analista no tiene el saber ni la clave de lo que le pasa al analizante, pero se ofrece a escucharle y a causar el deseo de proseguir su análisis. La posición femenina de no-tener el falo (factible, en teoría, de ser ocupada tanto por un hombre como por una mujer) y a pesar de ello, o precisamente por ello, causar el interés de alguien que cree poseerlo, responde así a la misma lógica subyacente.

En consecuencia cuando decimos que el analista está en posición femenina, o incluso como plantea Baldiz, que todo verdadero analista es mujer,  porque actúa dejándose guiar por lo que el analizante anhela hacer de él. Esta afirmación responde a las  fórmulas de L’ Etourdit y a los  esquemas de Encore, a la posición en relación al goce de cada sujeto, no a su anatomía ni al género.

La experiencia del pase.


La experiencia clínica nos muestra que en el curso de un análisis hay manifestaciones de la relación de los sexos con la castración. La relación con el Otro de la transferencia, con el amor, el goce, con el deseo,  son diferentes en ambos sexos. Las figuras del Otro difieren y  aunque no se pueda generalizar, en las mujeres se inclina más bien del lado  del Otro del deseo, invocado como otro de recurso y del deseo y en los hombres preferentemente se trata del Otro del goce, denunciado como propietario del goce. , como explica C Soler en “Masculino femenino”.

En este texto explica su experiencia en el dispositivo del pase en 1993 y dice que  las mujeres hablan más de amor. Para ellas la secuencia analítica parece enteramente habitada por los dramas del amor: los de la infancia, de la vida... y de la transferencia.

Los pasantes son más evasivos,  y respecto a la transferencia, la relación al analista a veces ni siquiera es evocada. Eso no significa que los síntomas de la relación al Otro sexo falten, sino que no son correlacionados de la misma manera a la falta del sujeto y a la demanda de transferencia.

El amor, que colma la falta en ser, cura, si se puede decir así, la castración  femenina,  de manera, eso si, temporal y contingente. Correlativamente, la pérdida de amor, toma el valor de castración. Nada de eso para el hombre, el amor cuando es el de una mujer, sean cuales sean sus placeres, no cura su falta en gozar. De un lado   , demandas de amor y de pulsión se recubren, del otro se mantienen separadas una de la otra, no solo en la degradación de la vida amorosa, sino también en la transferencia.

El resultado, es que el fantasma de la consistencia del Otro, se traduce para las mujeres en deploración de la falta del amor y se juega preferentemente con el partenaire sexuado. Para el hombre, al contrario, este fantasma  gobierna más bien la relación homosexual al Otro de la emulación, padre y a veces hermano, y sostiene la representación del padre detentador del J que falta al hijo. El estilo de la demanda transferencial y sobre todo su término   están marcados por esta disimetría.

Otra autora, Pascale Leray comenta que “la experiencia del pase está comandada por el S del gran O barrado, pero también por el objeto a, como resto en el lugar de lo real. Ambos se sitúan del lado mujer  en la escritura del cuadro de la sexuación. Esto no quiere decir que el pase  se preste mejor al decir de los seres sexuados mujeres; sino que lo sitúa como experiencia de un real, del analista no-todo saber, como apertura a lo heteros. De ahí le surge la idea de que se podría escribir “la” del pase, en tanto que experiencia, como siendo él mismo, porque no,  un “la” barrado, tomando como referencia  lo que alcanza del “la” de la mujer, también con respecto a la verdad, todos aquellos “la” que el psicoanálisis pone a prueba de lo real. De este modo quedaría excluido  el hacer de ello un modelo, precisamente porque lo que caracterizaría a esta experiencia sería comprobar la alteridad inventiva del psicoanálisis.

 A modo de conclusión

Pero no debemos olvidar que la sexuación, no depende de la anatomía. Cada uno es libre de situarse de un lado  o del otro. No es porque las mujeres lo son, que se colocan de ese lado de la sexuación, al contrario, es porque se sitúan allí que se dirán mujeres. Como señala Baldiz, podemos decir que todo verdadero analista es mujer porque actúa “dejándose guiar por lo que el analizante anhela hacer de él”.

El hecho de encontrar índices  de la posición de cada sujeto en relación a la castración en el desarrollo de un análisis no debe inducirnos a buscar modelos de final de análisis masculino y/ o  femenino.

Hemos comprobado también  que Lacan no hace una clínica del final de análisis y la posición sexual sino que privilegia el ser del sujeto sobre el ser sexuado.

Habría más bien que situar el final de un análisis en la singularidad  del síntoma de cada sujeto. El sínthoma, aunque tiene un pie en la clínica, y se puede prestar a generalizaciones, es lo más individual que tiene un sujeto, y por tanto está lejos de las clasificaciones

Sería erróneo, hacer encajar los finales de análisis  con la teoría , cuando por el contrario lo que buscamos de  ellos , es la sorpresa,  la singularidad del sujeto .

Con respecto a las analistas mujeres   , las afirmaciones de Lacan son enigmáticas y equívocas, dan una de cal y otra de arena y no permiten generalizar. En algunas de ellas se dice una cosa y su contraria simultáneamente. Son como axiomas, que escapan a la interlocución.  Debe haber en ello algo ligado a la estructura de la posición femenina.  Al No- todo de su posición en relación al falo

Veamos una pequeña selección para terminar:

v  Pueden las mujeres ser  las mejores analistas o las peores” (Seminario “Disolución”).

v  Son las únicas que han dicho algo sensato sobre la contratransferencia

“( Seminario “ La angustia”).

v   “Les cuesta más que a los hombres  sostener su lugar de  objeto en la transferencia”( La Tercera)

v  “Nuestras colegas, las damas analistas, ¿qué nos dicen de la sexualidad femenina? -no todo. Es muy notable, ellas no han hecho avanzar ni un ápice la cuestión de la sexualidad femenina : debe haber una razón interna ligada a la estructura del aparato del goce”  Seminario XX: “Encore”)

 Bibliografía

Morel, G.: Debate con G Morel 1992. Archivos de psicoanálisis. ¿Cómo verificar el final de análisis?
Soler, C.: Variables del final de la cura. 1992-93. Clase 2
Soler ,C. Masculin féminine. Retour a la passe. Varios. Forums du Champ lacanien.  2000.
Soler,C.: Ce que Lacan disait des femmes. In progress… Editions du Champ lacanien. 2003
Soler,C.: L’ inconscient réinventé . Presses universitaires de France. 2009.
Lacan ,J.: Seminario XX. Aún. 1972-3 .Ed . Paidós. 1985
Lacan,J.: La proposición del 9 de octubre de 1967. Ornicar? Nº 1. Ed Petrel. 1981
Lacan,J.: Conferencia en Ginebra sobre el síntoma.1975 Intervenciones y textos. Manantial. 1988.
Lacan,J.: La dirección de la cura y los principios de su poder. Escritos. Ed Siglo XXI. 1971.
Lacan,J.: Seminario XXVII. Disolución . “El otro barrado”. Clase 2 . 1980. ( No publicado )
Lacan,J.: Seminario X. La angustia. 1962-3. Ed Paidós. 2006
Freud, S: Análisis terminable e interminable.1937. O.C. Amorrortu Ed.
Baldiz. M.: La primacía femenina en el mundo psicoanalítico. Psicoanálisis y  modernidad femenina  www.psicoanalisisysociedad.org.

Bousseuyroux, M.: Tapón de lo real y salida del análisis. Wunsch nº 10. Boletin EPFCL. 2011.
Miller, J.A.: “De mujeres y semblantes” .  Conferencia en Buenos Aires en 1992.  Cuadernos del Pasador (1993).
Leray, P.: La apertura hacia una nueva satisfacción  Wunsch nº 9. Boletin EPFCL. 2010


Notas:

(1) Escultor francés que hacía unas esculturas en forma de cubos comprimiendo planchas metálicas, coches. Citado por Miller en la Conferencia de Buenos Aires de 1992. Publicado en Mujeres y semblantes.


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