dimecres, 9 de maig de 2012

EN TORNO A LAS CONDICIONES DE POSIBILIDAD DEL PSICOANÁLISIS


Ana Martínez Westerhausen

No cabe duda de que el surgimiento del discurso analítico requirió de un conjunto de condiciones históricas sin las cuales no hubiera sido posible su emergencia. Abordaremos algunas de ellas en el presente texto. Razón histórica, o de época, que conduce necesariamente a plantear la cuestión, tratada por algunos psicoanalistas, de si un nuevo cambio de época conllevará entonces el fin del psicoanálisis. Dejaremos esta segunda cuestión para otra ocasión.

A continuación desplegaremos, como hemos dicho, algunas de las condiciones fundamentales que rodearon y permitieron el nacimiento del psicoanálisis.

En primer lugar encontramos unas condiciones de discurso. Jacques Lacan nos enseña, a partir de su teorización del discurso y del establecimiento de los cuatro discursos: del amo, histérico, universitario y del analista; nos enseña que el discurso analítico no puede surgir sino a partir de un momento preciso de la historia de la humanidad. Este momento se localiza con la emergencia a nivel del pensamiento del cogito cartesiano, el conocido cogito, ergo sum, que Descartes presenta en su Discurso del método, siglo XVII.

Con el cogito cartesiano Descartes - uno de los padres de la filosofía moderna - delimita dos campos imprescindibles para el advenimiento del discurso analítico:

- por una parte inaugura el campo del reconocimiento de la subjetividad, apoyándose en el “pienso, luego existo”, que destaca al sujeto pensante.

El paso de más que Freud dará sobre Descartes será la ubicación de los pensamientos en el registro del inconsciente, pues Freud dirá que lo que hay en el inconsciente son Gedanken (pensamientos).

- por otra parte el cogito cartesiano inicia la línea del discurso de la ciencia moderna basada en las matemáticas, separando así el estudio de la res cogitans y el de la res extensa, que hasta ahí convivían dentro del marco del saber filosófico.

Un siglo después, y dentro del discurso de la ciencia, un médico vienés, Franz Anton Messmer, postulará la teoría de la existencia de un magnetismo humano, inspirándose en la teoría del magnetismo animal, que no era sino una variante de la teoría de la materia sutil de Descartes. Según Messmer, existía en la naturaleza un fluido universal que penetraría todos los cuerpos, animados e inanimados: Un día estando junto a una persona que sangraba, me di cuenta de que el curso de la fluencia de sangre cambiaba según me acercaba o me alejaba de ella. Habiendo comprobado el mismo efecto en otras circunstancias concluí que yo poseía una cualidad magnética que no era tan manifiesta en los demás, pero que los otros también poseen en mayor o menor grado, ver Discurso sobre el magnetismo.

Con Messmer pues surge la teoría y práctica del magnetismo, de la que derivará después el hipnotismo y la sugestión, sustituyendo la teoría del fluido magnético por la de la fuerza psicológica transmitida a través de la mirada o la voz, el poder hipnotizador.
Al respecto sabemos que Freud fue iniciado por Charcot en el hipnotismo y por Bernheim en la sugestión como vías para curar las afecciones del espíritu (1888-1896)

Pero Freud no aguantó mucho como hipnotizador, se le daba mal y en el fondo le repugnaba el ejercicio de la autoridad o imposición sobre el paciente, así que pronto viró hacia el psicoanálisis, cuya operación utilizaba la transferencia para alcanzar la verdad relativa al deseo propio, a partir de la hipótesis del inconsciente. A lo que apuntaba Freud en último término era precisamente al reverso de la sugestión, a saber que el sujeto pudiera acceder al reconocimiento de su propia verdad y en consecuencia a un funcionamiento libre en relación al Otro.

Por tanto si es cierto que el psicoanálisis es heredero de la hipnosis y la sugestión, se diferencia de estos métodos en su reconocimiento del inconsciente y de la sexualidad como los dos pilares de la subjetividad humana, cuyo conocimiento permite al sujeto alcanzar su máximo de libertad posible.

En cuanto a la práctica, la diferencia entre aquellas técnicas y el psicoanálisis pasa, como hemos dicho, por el uso opuesto que se hace de la transferencia. Mientras que la hipnosis o la sugestión someten al sujeto haciéndolo sumiso al Otro, el psicoanálisis apunta a su liberación, a la separación del Otro.

En segundo lugar destacaremos las condiciones histórico-culturales que rodean el nacimiento del psicoanálisis. Este surge en un ámbito cultural particular, la Centroeuropa de finales del siglo XIX, más exactamente el Imperio austrohúngaro con Viena como capital. Es sabido que la Viena de entre el XIX y el XX era un hervidero de vanguardias, no sólo en todos los ámbitos del arte sino también a nivel de la filosofía, la ciencia, la política.... No sorprende entonces tanto que en este caldo de cultivo favorable al librepensamiento y la innovación surja el genio de Freud, alumbrando una nueva disciplina que marcará un hito en la historia de la cultura humana.

Un ejemplo de esta modernidad propia del cambio de siglo es por ejemplo el movimiento del surrealismo, Dalí, Magritte, Breton, etc tan sensibles al descubrimiento freudiano, hasta el punto de que llegaron a proclamar que el arte no podía ser jamás producto del pensamiento consciente, véase por ejemplo el fenómeno de la escritura automática). Algunos de ellos llegaron a obsesionarse con los estados anímicos y elogiaron la locura, el amor loco, los crímenes pasionales, la histeria...

El propio Freud captó bien el alcance de su invento cuando lo calificó de tercera gran revolución de la humanidad, poniéndola en serie con aquellas dos otras que le precedieron, la primera la revolución copernicana, que expulsaba al hombre del centro del universo, y la segunda el darwinismo, que lo reduce a la categoría de animal. Con el freudismo se destrona al intelecto consciente sustituyéndolo por el gobierno del inconsciente y la pulsión.

Pero hay también condiciones de otro orden, a saber condiciones socio-políticas, que contribuyeron a la emergencia del psicoanálisis, pues el psicoanálisis nace en un contexto histórico y político concreto. Surge en el marco de la cultura de Occidente y en el siglo XX, contexto ligado a la industrialización, el florecimiento de la burguesía y el debilitamiento de las creencias religiosas, así como del patriarcado tradicional. Por otra parte hay que destacar que es un fenómeno urbano y que acaba prendiendo como fenómenos de masas.

¿Qué condiciones reunía la civilización occidental del siglo XX que facilitó el surgimiento del discurso analítico?

1ª la experiencia de la Ilustración del S XVIII

2º la renovación del saber psiquiátrico que se movilizó para fomentar una nueva mirada sobre la locura

3º el asentamiento de regímenes políticos democráticos, que se aposentaron sobre un Estado de derecho donde el sujeto es reconocido como libre y responsable de su conducta y sus elecciones. Se trata de un sujeto con voz y voto, así como con derechos y deberes.

El deseo de Freud, condición princeps del nacimiento del psicoanálisis

Algunos autores, y Freud mismo, atribuyen el nacimiento del psicoanálisis a las pacientes histéricas, Anna O. Emmy von N. etc que fueron atendidas por Breuer y Freud en una época que podemos calificar de preanalítica, pues fue Annna O quien bautizó al método como talkingcure (terapia por la palabra) y la que se refirió a la asociación libre como “limpieza de chimenea”. También Freud afirmó inicialmente que Breuer era el inventor del psicoanálisis. Pero ambas afirmaciones pecan de exceso, pues de ningún modo habría nacido el psicoanálisis sin Freud. Es el deseo de Freud el que permite fundar ese nuevo saber que se instalará en la cultura y marcará a los otros saberes y discursos del universo humano.

Precisamente cabe evocar al respecto de esa incidencia del pensamiento freudiano en la cultura contemporánea, la exposición que tuvo lugar en el CCCB de Barcelona en enero de 1999, bajo la rúbrica Fars del segle XX, Sigmund Freud, organizada por Xavier Rubert de Ventós y Gino Rubert, que la introducen con las siguientes palabras:

Aixó no es una exposicio sobre la vida o la influencia de Freud: es més aviat un exemple d’aquesta influencia...La psicoananlisis suposa el descobriment de un fet tan ineluctable como inquietant: la tendencia que tenim a actuar d’accord amb els nostres records sense recordarlos. Records “reprimits”, “censurats”...que es manifesten aleshores com a simptome: neurosis, fobias, manies persecutorias...

“Esto no es una exposición sobre la vida o la influencia de Freud: es más bien un ejemplo de esta influencia…El psicoanálisis supone el descubrimiento de un hecho tan ineluctable como inquietante: la tendencia que tenemos a actuar de acuerdo con nuestros recuerdos sin recordarlos. Recuerdos “reprimidos”, “censurados”…que se manifiestan entonces como síntoma: neurosis, fobias, manías persecutorias…”

¿Qué decir del deseo de Freud?

En primer lugar que era un deseo de saber en el sentido más amplio de la palabra, pues la formación de Freud pasa por el universo de las ciencias, y de las letras. Freud se formó en disciplinas muy diversas además de la medicina y la neurología mismas, conocía los progresos científicos de la época, fue un profundo conocedor de la historia, la antropología, el arte, la sociología, la filosofía, la literatura, experto lector de Shakespeare, Göthe, El Quijote...

Dudó al elegir la carrera, decidiéndose finalmente por la medicina a partir de un poema de Göthe sobre la Naturaleza.

Freud quería saber, pero no indiscriminadamente, su deseo de saber estaba orientado, pues en último término de lo que quería saber era de la verdad, y más concretamente aún de la verdad del sexo en el sujeto humano, en tanto es el fundamento de su deseo.

Para alcanzar este saber pasó por el descubrimiento del inconsciente y lo teorizó, tanto en lo que se refiere a su estructura como a su funcionamiento, así como también dio la clave de la formación de sus productos, a saber los síntomas, los sueños, los lapsus y los actos sintomáticos, conocidos todos ellos como las formaciones del inconsciente.

Sobre este deseo de saber retomamos una carta de Freud a Fliess de 1896 donde dice: “...(en mi primera juventud) no tenía más anhelo que el de la comprensión filosófica, y ahora estoy en vías de satisfacerlo al dirigirme desde la medicina a la psicología” En su obra Análisis profano, 1926, confiesa: “En mi juventud se apoderó de mi la omnipotente necesidad de comprender algo acerca de los enigmas del mundo en que vivimos y de contribuir en algo a su solución,”

Pero el deseo de Freud no concluye con la invención del psicoanálisis, sino que se continúa con el deseo de inscribir ese nuevo saber en el discurso de la ciencia, circunscrito para él a la sazón al discurso de las ciencias naturales. Y es así que en Compendio del psicoanálisis, 1938, escribe: “El psicoanálisis permitió convertir la psicología en una ciencia natural como cualquier otra.”

Anteriormente, en 1926, con ocasión de la redacción de dos artículos para la Enciclopedia Británica sobre Psicoanálisis y Líbido, había manifestado que el psicoanálisis era un método terapéutico así como también la ciencia de los procesos psíquicos inconscientes, añadiendo que probablemente en el futuro se le concedería mayor importancia como ciencia que como procedimiento terapéutico.

Acabaremos este breve recordatorio con unas significativas palabras del propio Freud que se leen en sus Nuevas lecciones de psicoanálisis, 1932, lección 34: “El psicoanálisis comenzó como una terapia, pero no es como terapia como yo quería recomendarlo, sino por su contenido de verdad, por los descubrimientos que nos procura sobre aquello que mas interesa al hombre de su propio ser...”











1 comentari:

  1. Yo he definido al psicoanálisis muchas veces como un camino iniciático, como el saber de la espiritualidad, esa "X" que tanto falta en la actual moda del discurso capitalista como eje de la vida de sociedades e individuos, en detrimento de otros discursos.
    Sólo en libertad puede vivir el psicoanálisis y en un futuro en donde yo preveo el advenimiento del nuevo Padre universitario habrá que dar lugar a la individualidad, eso no es algo que haya que programar, el Hombre inconscientemente y por su propio pie dará lugar al discurso histérico y los demás discursos que pondrán en su lugar el psicoanálisis, siempre con la oposición de esos hombres fríos o llevados por el Thanatos o por esos otros en los que su deseo es inhibido e incluso reprimido, verdaderos baluartes en contra del psicoanálisis, el miedo al deseo.
    El futuro del psicoanálisis pasa por crear un discurso de resistencia marxista si se quiere, pero que tiene mucho de freudiana también por su espontaneidad, siempre habrá un Hombre que desee expresar su dolor.

    Un abrazo

    Vicent (antes mi blog era El darrer Home)

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