dissabte, 22 de juny de 2013

LA ANGUSTIA DESDE EL PSICOANALISIS


Freud explica la angustia, en una primera aproximación teórica como un exceso de libido efecto de la represión. En la segunda teoría identifica la angustia como señal de alarma frente a un peligro, que causa la represión. El modelo en el que se basa es el de la angustia infantil, la que siente el lactante ante la falta de objeto, la madre.

Lacan, si bien está de acuerdo con Freud en tratar la angustia como un afecto, añade que es el único afecto que no se desplaza en la cadena significante, sino que está ligado al objeto, mostrando su íntima relación con el deseo.

Aunque no da la última palabra al respecto, nos advierte que la angustia, al estar ligada al objeto,  es un afecto que no engaña al sujeto. De ahí que debamos hacer de su manifestación  un índice más seguro que el del significante.

El trabajo de un análisis no es sin la vertiente de la angustia ya que cuando ésta surge apunta a algo de lo imposible de simbolizar.

Cualquiera que sea el universo de discurso posible en el que uno configura la narración de su análisis, encontrará un imposible.

Freud  había postulado un final de análisis solidario con la angustia de castración como función de límite y prueba de la presencia de la función paterna.

Lacan va más allá del Padre y de la angustia de castración y sitúa el límite del análisis en la falta de proporción sexual.

En la cura analítica se trata de atraer lo real que la angustia señala para sustraerlo de la repetición apuntando al resto con el cual trabajamos en el análisis, dado que se trata de ir más allá del alivio terapéutico cada vez que la subjetividad del paciente es favorable a ello.

Así pues, a modo de presentación clínica en nuestro espacio y durante apenas 4 encuentros, se han planteado diferentes viñetas clínicas  donde nos hemos preguntado ¿Cómo se presenta la angustia hoy?  ¿Cómo aparece de forma diferencial en las distintas estructuras clínicas?

En el momento actual de meras clasificaciones y descripciones de trastornos múltiples, el psicoanálisis lacaniano responde con el sostenimiento de una clínica donde los síntomas son escuchados en tanto determinados por la estructura. Cabe entonces preguntarnos ¿Qué estatuto dar a esas nuevas formas de angustia y cómo abordarlas?

El sujeto actual post-moderno aquejado de diversas formas de crisis de ansiedad y ataques de pánico suelen dar a estos fenómenos estatuto de síntoma a resolver o suprimir.

La maniobra psicoanalítica ha de ser desplazar la angustia para que del síntoma del sujeto surja su pregunta dirigida al Otro.

Otros de los interrogantes planteados han sido: ¿Qué pasa con la angustia en su faz contemporánea?  Se la soporta menos que hace 50 años? ¿O quizás, su aparición es más excesiva y discapacitante en las nuevas formas…?

La angustia no ha de ser suprimida de entrada ya que tiene su punto fructífero para el análisis del sujeto del inconsciente.

Por ejemplo en sujetos impulsivos o con tendencia a la actuación preguntarles por que no toleran un poco de angustia produce un efecto de apaciguamiento.

Proponer una cierta espera des del psicoanalista supone el hacerse depositario de la angustia para provocar el trabajo asociativo en el analizante.


Autora: Pietat Abizanda, Psicologa y Picoanalista.
Pertenece a un fragmento de la Comunicación presentada en la Jornada de Colegios Clínicos del Campo Lacaniano, celebrada en Valencia el 19-5-07 y titulada: "Seminario Práctico: detalles de una experiencia"



1 comentari:

  1. En certa manera i posant un límit, jo m'he ancorat a l'angoixa de castració i a l'enveja del penis freudiana, no he intentat arribar més enllà en el tema de l'angoixa, potser era la pregunta que jo em feia i en el costat del Pare.
    Però si que hi ha una certa pregunta a l'Altre o a l'inconscient col·lectiu junguià o a Déu quan l'agoixa apareix, i hi ha un endegament o equilibri que troba resposta, respostes, sempre obertes però respostes.

    Una abraçada des de València

    Vicent

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