diumenge, 20 de desembre de 2015

La apuesta del AME de designar a un pasador



Carmen Lafuente Balle

10/4/2015
Espacio Escuela. EPFCL-FPB

Hay pocas indicaciones de cómo, por qué , en qué momento preciso un AME designa a un pasador, a pesar de que es una de sus funciones más importantes en relación al trabajo de Escuela. Los AME hablan poco de ello, al menos yo no he encontrado apenas bibliografía y este momento no parece estar incluido entre los temas que estudiamos en nuestras Jornadas ni entre los trabajos que aparecen en nuestras publicaciones.

Varias cuestiones explican, a mi entender, la escasez de testimonios por parte de los  AME . Una de ellas es que el pasador designado, generalmente, se encuentra aún en el análisis por lo que hay que ser extremadamente prudente con lo que se transmite.

También sabemos que no se puede generalizar una decisión así que compete a un momento muy preciso del transcurso de un análisis, a un tiempo concreto de un analizante y a un acto del analista  , y todas estas cuestiones resultan difíciles de precisar y transmitir.

En relación a esta cuestión se ha comentado además que hay pocas designaciones  de pasadores ( no es un nombramiento como el de AE) y en algunos artículos se requiere a los AME que hagan uso de esta función , que la ejerzan. Sin embargo cuando se nombra a un AME sabemos que es una apuesta , al igual que en el caso de los pasadores,  ya que no es a demanda y en el nombramiento no se evalúa el deseo de analista, que es el que deberá acompañar al analizante hasta el pase,  sino  su “buen sentido ”, que sea un buen funcionario del discurso analítico y presentable como analista al exterior. Por lo tanto, y dadas las circunstancias de la nominación  , entra dentro de lo posible que los AMEs designados , sean únicamente funcionarios del discurso analítico,  más que analistas movidos por el deseo de llevar sus análisis lo más lejos posible y animados por el deseo de participar en la experiencia del pase contribuyendo a la buena marcha de la Escuela.

A esta dificultad que plantea la hiancia entre los criterios para la  elección de los AMES y la función que se les demanda, que el propio  Lacan señala en la nota sobre la elección de pasadores, la podemos calificar,  siguiendo a X.  Campamà, “el AME, síntoma de la Proposición”  . Sin embargo, esto no significa que no podamos hacer un esfuerzo para hacer con ello y creo que una buena manera es designar pasadores adecuados para dar un buen testimonio y fundamentar lo mejor posible lo que inclina al AME a una tal designación.

Como justificación, y entre otras cosas,  se ha argumentado que los análisis actuales no siempre se dirigen a personas con interés por la Escuela  , por la práctica del psicoanálisis o por la teoría del final de análisis lacaniano, por lo que los posibles analizantes pasadores son escasos.

Otra cuestión más a tener en cuenta en relación a la elección de un pasador, es la dificultad de calibrar su capacidad de ejercer dicha función. Se ha comentado que ha habido pasadores que no han estado a la altura de lo que se  esperaba de ellos y se recomienda que los pasadores estén vinculados a la Escuela, o por lo menos que estén informados de la doctrina del final de análisis de Lacan para favorecer su función ya que de esta forma supuestamente sabrán mejor lo que de ellos se espera. Hemos de tener en cuenta también  que Lacan dice que los designados no deben ser de la vieja élite , es decir que el pasador  deberá atesorar una mezcla de juventud pero con un recorrido analítico que lo sitúe cercano al pase, combinación que hace que no resulte sencillo encontrar a la persona adecuada. Dada la delicada función que han de ejercer se toman ciertas precauciones para asegurarse de que funcionará correctamente.

Sin embargo, y a pesar de todas las consideraciones que acabo de mencionar, he decido hablar de esta función del AME y precisar los fundamentos de esta decisión  ya que considero necesario que los AMES se interroguen sobre su función.

El pasador

Acerca del pasador si que hay bastante material escrito que nos puede servir de referencia. Sabemos cómo funciona el dispositivo del pase y cómo lo creó Lacan. Es un procedimiento pensado para detectar a los AE, analistas de Escuela, es decir aquellos que han transitado suficientemente su análisis y lo han concluido ya sea porque han llegado a lo imposible de decir tras un largo recorrido o porque se ha producido el paso de analizante a analista.

Sabemos que el pasador es el pase , es decir es aquella persona que está muy cerca de ese momento, aunque aún no lo ha transitado. Tiene que poder escuchar el testimonio del pasante y trasmitirlo al cartel, es decir que su función es muy precisa por ello mismo hay dos para cada pasante.

El pase es un procedimiento que tiene la estructura del chiste es decir que hay una tercera persona que es de la parroquia y que puede reírse del chiste, o bien entender el testimonio. Esta cuestión la asume el pasador.

Otra cuestión a tener en cuenta es Lacan dice que el analista no tiene que comunicar su decisión a los pasadores , dando así  relevancia al efecto sorpresa. Es decir que la función de ser pasador no se demanda , es casi como una elección forzada ya que cuando una persona  recibe la llamada de un pasante para ser escuchado es muy difícil decir que no . De todas formas hay casos en los que el pasador rehúsa su designación ( testimonio de A. Petit)

Por mi parte si estoy de acuerdo en no comunicar al pasador la designación ya que su respuesta: sorpresa, alegría, indiferencia, síntomas , entusiasmo, orienta sobre su posición subjetiva.

Un analista AME de los Foros de largo recorrido  ( J. Adams) escribió un artículo explicando que nunca había nombrado un pasador. Yo he designado por primera vez a uno , y a pesar de tantos requisitos y dificultades que acompañan a la elección, paradójicamente  podría ocurrir que  nunca le toque en el sorteo ya que los pasadores se sortean y incluso pueden ser rehusados por el pasante ( J. Chapuis).

Mi primera vez

Nunca antes había designado a un pasador y en ocasiones cuando se referían a ello en artículos o Jornadas pensaba que quizás tendría que deponer mi cargo de AME porque no veía claro que fuese a hacerlo alguna vez. Había tenido pacientes que habían llegado a un final convincente de su análisis, pero que o no estaban en absoluto vinculados a la Escuela o que no tenían un interés especial por la teoría lacaniana del final de análisis.

Llegó este momento con un sujeto del que puedo afirmar, muy  sucintamente como es lógico, que tiene un claro interés en formalizar la cuestión del final de su análisis , con un recorrido analítico considerable y  con un  trabajo analítico vivo y fructífero. Podríamos definir a este sujeto  como hysteria analizante, pero con algo más  que detallaré a continuación.

¿En qué me ha basado para concluir?
En la toma de esta decisión me han ayudado  algunos trabajos, y muy especialmente dos uno de C Soler y otro de C Gallano que resumo a continuación:

C. Soler dice en Wunsch 12: Para designar un pasador hay que tener una idea de lo que es el problema tipo de la fase final del análisis, más allá de los problemas particulares que cada analizante intente solucionar en su análisis.
Y en Wunsch nº 11 define esta fase final de intranquilidad, turbulencias en la que impera lo no sabido, más que lo sabido. Es una zona de predominio de los afectos. Se juega aquí el desêtre, deser, del analista, es decir la reducción del analista a puro objeto causa. Es un momento en donde el saber adquirido por el analizante le ofrece una perspectiva sobre los límites del saber alcanzable.


A continuación anoto unas preguntas que C .Gallano se hace, en lo que denomina, el tiempo de comprender previo a su decisión de designación de un pasador, y que pueden servir de brújula para orientarse en esta tesitura de la decisión:
  • ¿Puede oír algo de sus congéneres sin las orejeras del fantasma?
  • ¿Puede o no identificarse con el pasante o no serle hostil si no se identifica con el en su modo de goce?
  • ¿Se autoriza a interrogar la posición de otro sujeto frente a S(A tachado)?, como por ejemplo el agujero en el saber, el sinsentido de las marcas de lalengua, la castración  femenina, la otredad femenina, los efectos de la caída fálica que sostenía el fantasma.
  • ¿Hay en el un gusto de ocuparse por lo que quiere saber y no sabe?
  • Hay una adhesión a su goce o un deseo de desprenderse, sea pasando por un momento de hundimiento depresivo sin brújula para el deseo?

Sigo a estas preguntas una lista de los elementos clínicos que en este caso concreto  me decidieron a hacer esta designación. Los he dividido en tres apartados

En relación al material aportado y su subjetividad

  • Material centrado en los márgenes  , rodeando lo real. Podría definirlo como vivencias de tipo sensitivo,  afectos.
  • Poco sentido en el relato. Un análisis más mudo.
  • Turbulencias del final, que tiene que ver con material que aporta es alejado del sentido.
  • Destitución subjetiva.
  • Poco interés por hablar de la vida cotidiana. Síntomas resueltos que no producen malestar.
  • Aceptación de la manera de gozar, una vez ha sido despojada al máximo de sentido

En relación al Otro, analista

  • La falta no es ya demanda, es estructural.
  • No espera respuesta del Otro.
  • Barramiento del Otro. Deser del analista.

En relación a la función de pasador

  • Capacidad para ejercer de  placa sensible de un momento similar al suyo en otra persona.
  • Capacidad para elaborar un testimonio del material escuchado del pasante y transmitirlo al Cartel
  • Interés contrastado a lo largo de su recorrido analítico por la cuestión del final de análisis

Nombrar pasador es un acto analítico, es decir que no hay Otro a quien referirse. No hay Doxa.
Produce una mezcla de alegría y sensación de riesgo. Uno se pregunta si la persona designada estará a la altura de su función, e incluso si aceptará desempeñarla. Es decir que es una apuesta , que el analista asume, pero que por ello mismo, proporciona una satisfacción, si las cosas funcionan como hemos previsto.

Para el AME

La designación de pasador tiene en el AME  un efecto  éxtimo e íntimo dice Gallano

  • El juicio íntimo del AME , con lo que comporta de riesgo, exposición y de compartir con los demás, pasa al exterior , contribuyendo a que haya pases. Un retorno al AME en el caso de que su juicio intimo haya sido desacertado que el pasador no se muestre apto, me parece clave,  para que en este après coup el AME se interrogue sobre su decisión. También podrá verificarlo el mismo en lo que suceda en el análisis de este analizante tras el acto de designarlo pasador y a esta segunda consecuencia la llama Gallano íntima.

  • Una de las consecuencias de la  intervención de los AME en el CIG  en los carteles del pase, directamente o a través de un pasador es un empuje al deseo de saber del analista que  siempre tiene lugar con los demás  . Esta presentación es una muestra de ello


Carmen Lafuente Balle
10/4/2015
Espacio Escuela


Bibliografía
Wunsch 11
C. Gallano: La designación de pasadores: una apuesta orientada.

Wunsch 12 :
C Soler: El Pasador
C. Gallano: La apuesta del AME y sus consecuencias

Wunsch 14:
Jorge Iván Escobar: El pasante al desnudo. Pliegues 5

Dossier para la la reunión de Escuela.Barcelona 1 de junio 2014

Vel 12. Pase y final de análisis. AME y pasador
Campamà, X.: “El AME sintoma de la Proposición”
Petit, A.: Una experiència com a pasadora.
Chapuis,J.: Notas para hablar sobre el pasador



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